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Secuelas

Por Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez
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- ¿Queréis comer algo más? – Caro se recostó en la pared, chupando la cuchara con los últimos restos del helado de limón con té verde.

- No… ni hoy ni nunca. Creo que acabo de engordar quince kilos, ¿y tú, Dani?

- Yo creo que el pediatra hoy estará contento. – Dani participaba en la conversación general, riendo y charlando con su familia, y asombrándose con los recuerdos de las dos hermanas.

- Pues nada, tiremos todo a la basura, lavemos todo lo lavable y vayamos a la sala. Creo que voy a hacer más té.

- ¿Tienes algún plan para esta tarde?

- No; simplemente estaremos tiradas en la sala, viendo alguna película.

- Genial. Caro; hoy te voy a presentar al amor de mi vida; ha hecho varias películas y a pesar de ser famoso, aún no lo conoces. Eso es inadmisible.

- ¿Y ese quién se supone que es: mi futuro cuñado? En ese mundo en el que tú te mueves, con tanto glamour y tanta fiesta, seguro que esa estrella de cine brilla con luz propia. – Caro terminaba de recoger los cuatro cacharros que habían manchado.

- ¡Ya lo creo que brilla con luz propia! Es todo un caballero. Seguro que Dani ya lo conoce y lo ha visto mil veces.

- ¿Es guapo, tía Marcia? – Dani miraba a su tía con expectación.

- ¡Dani, si es el hombre de mi vida! ¿cómo no va a ser guapo?

- ¡Dime quién es, dime quién es! – Dani daba saltos de impaciencia.

- ¡Oh! Es el protagonista de muchas películas; se llama Shrek. ¿Me ayudas a colocarlo todo? tengo las películas en el ordenador.

Dani reía, encantada; sabía que Caro no conocía a Shrek.

- Claro. Mamá, te esperamos en la sala; no tardes.

Caro se quedó petrificada. Su hija, después de tanto tiempo, había pronunciado la palabra más dulce que alguien puede oír: Dani la había llamado “mamá”, y lo había dicho sin esfuerzo.

Prefirió dejar a un lado la cocina y dedicar la tarde a su familia; al fin y al cabo, aquello podía esperar un poco.

Caro corrió a la sala a coger un sitio en el sofá, peleando por coger un cojín con su familia, y por coger el mejor sitio delante de la televisión. No fue tarea fácil; Marcia, sentada en el medio del sofá, se anclaba a su asiento sin querer moverse. Rieron y pelearon hasta quedar sin aliento.

- Prepárate, Caro, vas a conocer al ser más adorable de la creación.

- ¿Un ogroooooo? – Caro no podía creer lo que veía y sin embargo disfrutó de la película como una niña, riendo ante las cosas absurdas y llorando con las penas de los protagonistas. Comprendía perfectamente a su hermana; ella también quería tener un Shrek en su vida.

La tarde pasó entre risas y exclamaciones de sorpresa, Caro no recordaba haber pasado una tarde así de feliz en su vida.

Pero el tiempo pasaba y se acercaba la hora de ir al pediatra. Dani, nerviosa, miraba el reloj una y otra vez.

Caro la miraba de reojo, viendo su nerviosismo.

- Dani, es hora de subir a hacer tu maleta. Venga, yo te ayudo.

Caro se levantó seguida de Daniela. Marcia, sin saber muy bien qué hacer, las siguió escaleras arriba, quedándose en el marco de la puerta. Dani, por su parte, se quedó mirando la preciosa lámina del cangrejo violinista que Marcia y Adela habían colgado encima del lateral de la cama, sin decir una palabra.

- Una maleta pequeña bastará; en las casas de acogida no permiten tener muchas cosas. – Caro se sentía cruel, pero no veía otra salida. Aunque la tarde había sido buena, pero los bruscos cambios de humor de su hija acababan arruinando la vida de los de su alrededor.

Abrió el primer cajón de la cómoda, antes de que su hija tuviese tiempo de gritar:

- ¡No toques ese cajón!

Allí, encima de desordenada ropa interior de su hija, estaba la carta que Rafa había mandado a Caro y que había desaparecido unos días atrás.

Caro cogió la carta, que estaba tachada, rasgada y llena de manchas y se sentó encima de la cama, despacio.

No podía creer que Dani hubiese destrozado el último recuerdo de Rafa. Esa carta era suya, un tesoro al que aferrarse cuando todo lo demás fallase.

- Dani…

Caro no encontraba palabras. Se sentía furiosa con su hija, furiosa hasta límites insospechados; había destrozado algo que no era de su propiedad, que no le pertenecía; había tocado algo sagrado.

Por otro lado, no quería decir nada que arruinase el día perfecto; Dani suponía que iba a ir a vivir a una casa de acogida y si se enfadaba, posiblemente fuese imposible arreglar nada después.

- Pon en la maleta lo que quieras, yo tengo que salir de aquí.

Marcia miró a su hermana, pero no se fue con ella. Entró en el dormitorio y se sentó en la cama, mirando a su sobrina.

- Dani, lo que has hecho está fatal; esa carta no te pertenecía.

- Era de mi padre.

- Tu padre no era de tu propiedad; en su día, fue también marido de tu madre y un gran amigo mío. No entiendo cómo has podido destrozar sus últimas palabras; no entiendo cómo has podido destrozar una carta que no es tuya. Tu madre estuvo buscándola por toda la casa.

- Si no fuese tan desordenada, sabría que la carta la había cogido yo.

- Jamás habría sospechado que la has cogido tú, Daniela, ni ella ni nadie.

Dani se sentó en la cama, al lado de su tía.

- ¿Tú crees que mamá quiere que me vaya?

- La que siempre quiso irse has sido tú, Daniela. Tu madre sólo intenta cumplir tus deseos. Ella lo ha intentado todo para darte un hogar, pero tú no has respondido. Le lanzaste una lámpara, has amenazado con quemar su casa; ¿qué pretendías, que no pasase nada? Pero si lo que quieres es quedarte, díselo a tu madre. Seguro que estará encantada de tenerte aquí.

- Ella está enfadada conmigo porque estropeé la carta.

- Bueno, peor sería estropear, además de la carta, vuestras vidas, ¿verdad? Anda, ve a su lado y pídele perdón.

- ¿Y si no quiere perdonarme?

- Hace muchos años que conozco a tu madre; te perdonará, no lo dudes.

- ¿Vienes conmigo?

- Lo siento, pero eso tienes que hacerlo sola. Anda, ve.

 

 

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Comentarios 11 comentarios sobre Secuelas

  1. Matapollos dice:
    9 agosto, 2011 a las 21:01

    Dani ya está aceptando a Caro como madre, ahora sólo falta que Caro la acepte de verdad como hija, a ver si se aclara, se olvida de todo y se dan un buen achuchón, que eso lo cura todo.
    Ojito con Shrek, Marcia, que ése está hecho toíto pá mí. :P

    Responder
  2. Matapollos dice:
    9 agosto, 2011 a las 21:02

    Oye, por cierto, me estaba imaginando un final un poco gore ¿será posible?

    Responder
  3. Avatar de Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez dice:
    9 agosto, 2011 a las 21:31

    Shrek tiene dueña, cielo.
    ¿Gore? Es posible.

    Responder
    • Matapollos dice:
      9 agosto, 2011 a las 22:09

      Jejeje… me alegro de que lo sepas, querida Donkey.

      Responder
  4. vane dice:
    9 agosto, 2011 a las 22:09

    Matapollos por dios……….
    pues nada, como veo que el ogro verde está muy solicitado, yo m quedo con el burro, como se llamaba?????

    Responder
  5. Matapollos dice:
    9 agosto, 2011 a las 22:10

    Se llamaba Asno. ;)

    Responder
  6. Avatar de Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez dice:
    9 agosto, 2011 a las 23:06

    Eso, por no llamarle burro.
    Yo me quedo con Shrek y también me gustaba mucho el verdugo. Pero es que una ha salido gore del todo.

    Responder
  7. vane dice:
    10 agosto, 2011 a las 7:58

    jejeje……….pues yo de gore nada………
    es cierto, asno……

    Responder
  8. Matapollos dice:
    10 agosto, 2011 a las 13:05

    Vane, estás hecha una Dragona. :P

    Responder
  9. Carmina dice:
    10 agosto, 2011 a las 14:39

    Me he emocionado……tambien soy de lagrima facil…….. Dani se esta pensando en quedarse en casa……con su mama…….le ha visto las orejas al lobo ….o al asno………….aunque lo de la carta a estado mal, muy mal……….pero las mamas somos capaces de perdonar casi todo… lo que nos hacen nuestros hij@s.
    Shek es un ogro para que quereis un ogro….ya me quedo yo con George Cloney.

    Responder
  10. Avatar de Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez dice:
    10 agosto, 2011 a las 19:26

    Desde luego, Carmina, que no gustarte Sherk y preferir a George Clooney… :-)

    Responder

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