Al bajar la marea

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Secuelas (XIII)

Por Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez
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- Hola, Carolina, ¿cómo estás? – Desde la puerta, Javier saludaba a Carolina, sin atreverse a entrar.

Caro se quedó sin habla;  la última persona que esperaba ver entrar por aquella puerta era Javier.

- ¡Hola, Javier! Pasa, por favor. Ven a la cocina; Dani está durmiendo en el sofá. ¿Quieres un café?

Javier sonrió.

- Tu vida parece formar parte de sueños interrumpidos en un sofá, Carolina. Desde que te conozco, o tú o alguien de tu familia duerme en uno. Me encantaría ese café, gracias. ¿cómo va tu pie?

- Bien, la verdad es que sólo me acuerdo de él cuando apoyo; noto algo ahí que no debería estar, pero no me duele.

- Caro, ¿todo va bien? – Desde la puerta, Marcia vigilaba la conversación.

- ¡Claro! Vete, anda. Alejandro te espera.

- Vale. Hasta luego entonces.

- Parece que tu hermana te cuida bien. – Javier cogió la taza que Caro le tendía.

Ella sonrió.

- Sí; está pensando en comprar la casa de al lado, ¿te has fijado que se vende? Quiere instalarse aquí y dedicarse a diseñar bolsos, o algo así. Dice que está cansada de la vida de modelo. ¡Será fantástico! ¿Te imaginas, tener a toda la familia cerca?

- Claro. Cada vez que vengo aquí, tengo ración doble de todos. Abruma un poco, la verdad.

- Pues yo lo veo genial. Claro que es una cosa que hace mucho tiempo que no tengo.

- ¡Mami! – Daniela, frotándose los ojos con cara de sueño, se acercó a su madre, que sonrió al verla.

- ¡Hola, mi niña! Saluda a Javier, anda.

- Hola, ¿ha venido Cris?

- Hola, Daniela; me encanta verte sonreír. No, Cris no ha venido. Estaba durmiendo cuando salí de casa. Si quieres, luego vamos a verla.

- ¡Estupendo! Me voy a la ducha.

Caro esperó a que la niña subiese las escaleras y cerrase la puerta del baño.

- Bueno, cuéntame. ¿Qué te trae por aquí?

- Quería disculparme contigo, Carolina.

- Disculpas aceptadas. ¿Has desayunado?

Javier la miró, sorprendido. Siempre le habían chocado los bruscos cambios de conversación de Carolina.

- ¿Ya está, me perdonas y ya está?

- Pues claro, supongo que si me pides disculpas es porque lo sientes, ¿no? Pues ya está. No creo que sea para hacer una novela.

Javier habló, con cautela.

- Entonces… ¿no estás enfadada conmigo?

- Yo nunca estuve enfadada. Estoy dolida, pero no enfadada. También me ha dado muchísima pena el comportamiento de Bele, pero ¡bueno! ya sé que las mujeres normalmente no me quieren bien. Yo no pretendo hacer daño a nadie, pero tampoco tengo que dar explicaciones por mi vida. Es mi vida, y la vivo como quiero. Claro que eso ahora ha cambiado; ahora está Dani y por ella me muevo. No, no estoy enfadada, pero sí triste. – Se encogió de hombros. -¡Qué diablos! No se puede tener todo.

- Pero a mi sí me tienes, Carolina.

Caro se le quedó mirando a los ojos, escrutadora.

- ¿Sabes qué, Javier? Toda mi vida he tenido relaciones esporádicas, sin pedir nada a cambio. El único que estuvo siempre ha sido Rafa; sólo me dejó de verdad cuando se murió. No quiero más relaciones esporádicas en mi vida. No quiero a nadie a mi lado que me juzgue a la mínima. No nos conocemos, no hemos tenido tiempo para ello. Eres el tío de Cristina y hermano de Luis. Para mi, es suficiente para abrirte la puerta de mi casa.

Javier se puso en pie.

- Voy a seguir insistiendo, Carolina. Si tengo que venir a vivir aquí, lo haré.

- Me encantaría; de verdad que sí. No puedo ofrecerle a Dani relaciones esporádicas. No, después de todo lo que ha pasado.

- Esto no es un adiós, ¿verdad, Carolina?

- No, claro que no. Ya sabes donde encontrarme cuando quieras, Javier.

Javier le dedicó una sonrisa triste.

- Claro que sí; sólo tengo que ir a la playa cuando baje la marea.

- Allí estaré. Adiós, Javier.

- Hasta luego, Carolina.

Javier salió de casa y Caro se quedó sola en la cocina, con las lágrimas rodándole por las mejillas. Se sentía triste y  sola.

Dani bajó corriendo las escaleras, parándose en seco al ver la silla vacía.

- ¿Y Javier?

- Se ha ido, Dani.

La niña se acercó a su madre y le acarició la mejilla, secándole una lágrima.

- No estés triste, mamá, me gusta más cuando sonríes. ¿Sabes lo que vamos a hacer? Esperaremos a que baje la marea. Cogeremos un cubo y me enseñarás todo sobre los cangrejos, ¿vale? Seguro que eso te hace feliz.

- Tú eres todo lo que necesito para ser feliz, Daniela.

 

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Comentarios 6 comentarios sobre Secuelas (XIII)

  1. Matapollos dice:
    1 septiembre, 2011 a las 20:57

    Lo más extraño es que después de una conversación tipo R2-D2 y C-3PO salten las lágrimas, lo más normal sería que exudaran aceite, 3 en 1, o algo así… ¡¡¡Ainssssssssss, qué dos! No se puede hablar tanto, ni tan directo. Si es que la Dani al final va a ser la que sabe más que Lepe y los pondrá a cangrejear a todos…
    Hala, hala… a la playita con el cubito, a pasear todos juntos. :P

    Responder
  2. Virtu dice:
    1 septiembre, 2011 a las 22:26

    esto no puede ser cierto?? cómo qué disculpas aceptadas? Las mujeres somos más arpías, más retorcidas…..tenemos que meter el dedito en la llaga y hacer que duela…no, no no….estoy de acuerdo con Matapollos, parece n dos robots…. :-(

    Responder
  3. Avatar de Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez dice:
    2 septiembre, 2011 a las 1:21

    Carolina no es como el resto de las chicas; a estas alturas de la novela ya deberíais conocerla. No pide nada, ni da nada tampoco.
    Y os aviso que queda un post.

    Responder
  4. vane dice:
    2 septiembre, 2011 a las 8:04

    ehhhhhh?????? imposible que solo quede uno….. :-(

    Responder
    • Matapollos dice:
      2 septiembre, 2011 a las 13:45

      Nada, hija mía, esta Julieta es tan mala malísima que va a encerrar para siempre a los personajes que ella misma ha creado. Da penita ¿verdad? Yo que les había cogido cariño y quería ver a los nietos de Dani. En fin… qué le vamos a hacer. Es lo que hay. :(

      Responder
  5. Carmina dice:
    2 septiembre, 2011 a las 19:51

    Que le perdona y ya esta…?????????? o esta Caro es muy buena o yo soy muy mala…..aumque a lo mejor el castigo es darle calabazas….!!!!!

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