Secuelas (VIII)
- Dani, es hora de ir a la cama. – Caro, sentada en el sofá con la cabeza de la niña apoyada en el regazo, veía un canal apto para niños en el televisor, canal que ni siquiera sabía que existía.
Daniela se incorporó, bostezando.
- ¿Vendrás a darme un beso?
- ¿Un beso? – Caro se sorprendió. – Te lo puedo dar ahora, si quieres.
- No,no; tiene que ser en cama. Yo me acuesto, tú subes, me arropas y me das un beso. Así es como hacía papá.
- Vale, subiré en cinco minutos. Lávate los dientes y cepíllate el pelo, ¿vale?
- Vale. – La niña se marchó diciendo adiós con la mano a su tía que la miraba, divertida.
- Caro, ¿cómo es posible que hayas pasado tantos años de tu vida sin tener contacto con niños? ¡Mira que no entender que haya que subir a darle un beso! ¿No recuerdas a mamá?
- Claro que recuerdo a mamá, pero no recuerdo que haya ido jamás a cama a darme un beso.
- ¡Pero Caro! ¿Y papá?
- Papá tampoco. ¿En serio lo hacían?
Marcia puso los ojos en blanco.
- En serio, Carolina… Eres un caso único de despiste mundial. Pero no te preocupes, lo conseguirás. Para ser madre sólo hace falta cariño, tesón, constancia, amor y disciplina.
- ¡Madre mía! ¿Y eso duele?
Marcia se rió.
- Nada, no te dolerá nada. Te lo prometo. Anda, ve; tu hija te espera.
Caro llamó a la puerta antes de entrar en el dormitorio de la niña.
- ¿Se puede?
- Pasa. – Daniela, metida en cama y tapada hasta el cuello, sonreía a su madre. – ¿Me arreglas la ropa de la cama?
- Claro. – Caro estiró la ropa y tapó a la niña. Daniela, que tenía los brazos levantados para poner el embozo debajo de ellos, cogió la mano de su madre.
- Quédate un rato, porfa.
- Muy bien, ¿puedo sentarme aquí, en la cama?
- Sí. ¿Sabes? Me encanta esa foto, ¿me cuentas algo de ella?
- Pues es una foto que hizo un amigo mío, muy buen fotógrafo, como ves. Hicimos juntos un reportaje sobre los cangrejos violinistas; yo me ocupaba del texto y él de las fotos. Puede pasarse más de dos horas sin moverse en la misma postura para sacar la foto ideal. Ha obtenido varios premios. ¿Sabes por qué les llaman cangrejos violinistas? – Daniela negó con la cabeza. – Cuando salen de sus madrigueras, elevan la pata principal al sol todos a la vez, paree que tocan el violín. Es un espectáculo único y digno de ver.
- ¿Y los hay aquí?
- ¿Aquí? ¡Nooooo! Están muy lejos de aquí. El “Uca Pugnax” vive en los Estados Unidos, hija. Aquí encontrarás algunas especies para acuarios, pero ya te expliqué lo que pienso de los acuarios, ¿recuerdas?
- Sí… mamá, ¿de verdad podré tener un perro o un gato?
- Sí, claro, claro que puedes, ¿por qué, no me creíste?
- Sí que te creí, pero Mayte nunca nos dejó tener animales, decía que manchaban mucho y que dan mucho trabajo.
- Pues Mayte tenía razón; manchan mucho y dan mucho trabajo porque son seres vivos; necesitan los mismos cuidados que tú: cariño, comida, aire libre, ejercicio, y que a veces los dejen en paz. No son juguetes, Dani. Así que si de verdad quieres uno, piénsatelo bien. Y recuerda que además, crecen. Y ahora me voy con tía Marcia. Estarás bien, ¿verdad?
- Ajá. Oye, si me pasa algo por la noche, ¿puedo llamarte?
- Claro que puedes, pero no va a pasar nada.
- Tengo muchas pesadillas, casi todas las noches tengo pesadillas.
- Pues llámame y vendré. Buenas noches, Daniela.
- Buenas noches, mamá. – Y abrazando a su madre, Daniela le dio un largo beso en la mejilla.


pobre, pasaba las pesadillas sola!!!! eso tiene que ser horrible???
y el pediatra? y el niño de marcia? y javier?…..y la bruja mala?????? ainsssssss cuantas osas todavía ju
Que bonito que por la noche lo arropen a uno… pero en verano hace mucho calor no…….. bueno esto esta quedando muy bien no…….. por lo menos la niña ha conseguido calmarse y que madre e hija sean lo mas parecido a una familia, no se si feliz ….. pero una familia. Ahora falta que Javier pida perdon a Caro, que Caro le perdone, y que sean felices…………. a mi es que me encanta que la gente sea feliz…………………..
A ver qué pasa.
Ainssssss ¡cuánta paz! Esto no trae nada bueno
Vamos a darles un respiro, ¿no?
!!!Que respiren, que respiren !!!