Secuelas (VI)
Cuando Cristiana llegó a casa, Luis la estaba esperando sentado en una silla, en el porche. Bebía una cerveza fría directamente del botellín. No se oía el más mínimo ruido en el interior de la vivienda; pese a lo temprano de la hora, parecía que todos dormían.
- Hola, ¿cómo te ha ido?
- Pues muy bien. – Cristiana se sentó a su lado, cogiéndole la mano y besándosela. – He estado con ellas en la casa; la verdad es que el cambio operado en la niña es enorme. ¿Sabes? Resulta que Caro nunca tuvo intención de dejarla en la casa de acogida, que sólo fue un truco para hacer reaccionar a Daniela. El pediatra estuvo de acuerdo en todo momento.
Luis lanzó un silbido prolongado.
- ¡Vayaaaaaa! Parece que todo el mundo ha juzgado mal a Carolina… Todos menos tú, Cristiana.
- Y tú, Luis. Tú nunca lo creíste.
- Bueno, lo que yo dije es entendía perfectamente a Carolina. Si Daniela fuese mi hija, estaría en el fondo del río con una piedra de molino atada al cuello. Esa niña es insoportable.
- ¡Luis! – Cristiana miraba a su marido, escandalizada. – ¿Cómo puedes decir eso? ¡Precisamente tú, que eres padre!
- Pues por eso; yo soy padre porque quise serlo. Ella no quiso ser madre y dejó la custodia de la niña al padre. Ahora la niña vuelve a ella, ¡y vaya niña! Sería normal que se desentendiese de ella. Siempre he creído que Carolina es una persona extraordinaria; yo no soy quien para juzgar a nadie, sobre todo teniendo en cuenta que mi vida ha sido de lo más fácil.
Una voz se oyó detrás de ellos, entre las sombras.
- Parece que he metido la pata hasta el fondo, ¿no es así?
Cristiana y Luis se quedaron callados, sin responder a Javier. Ninguno de ellos sabía muy bien qué decir, así que optaron por no decir nada.
- Ella nunca me contó que era una estratagema ideada por el pediatra y por ella.
- Es normal, Javier. No es una forma de actuar muy ortodoxa; seguro que Alejandro le dijo que no fuese contando que era un truco. Daniela no es tonta y podía haberse dado cuenta enseguida de que se trataba de un farol. Tú, desde luego, te lo creíste. Apuesto lo que quieras a que fue porque tú también piensas que la niña es insoportable.
Javier no contestó a su hermano, y al verlo tan alicaído, Cristiana sintió lástima por él.
- Mañana puede ir a verla, Javier. Habla con ella. Tú mismo comprobaste que Caro no es rencorosa. No esperes que venga ella porque me ha dejado bien claro que en esta casa no iba a volver a poner los pies; ¿se puede saber qué le habéis dicho Bele y tú?
- La verdad es que nos portamos fatal; mamá estuvo de lo más grosera con ella. Le dijo que no hacía falta que volviese por aquí y yo… yo la respaldé. Soy un imbécil.
- ¿Sabes qué, Javier? Sí, sí que lo eres. – Dijo Luis. Y apurando el trago, acabó la bebida y la dejó sobre la mesa, con un golpe seco.


Es que este Javi es un poco lingrinhas, como dicen los portugueses…
A ver si se aclaran un poquito y se van arreglando las cosas. Menos mal que Bele no hay más que una.
La verdad es que Javier metió la pata hasta el fondo…………….. haber como lo soluciona…………. yo creo que se gustan….. a si que haber como lo arreglan……… y Bele que se quede en su casa que es lo que tienen que hacer las suegras… quedarse en su casa………………
Bele aún no ha asomado la nariz… Veremos mañana.