Secuelas (III)
- Vamos para casa, ¿quieres? – Caro intentó desasirse de su hija, pero Dani la tenía abrazada con fuerza.
- Está bien, voy a decirle a tía Marcia que conduzca ella, espera un momento. – Caro asomó la cabeza por la ventanilla del coche. – ¡Marcia, vámonos a casa, anda! ¿Te importaría conducir?
- En absoluto, pero Caro, cambia de cacharro, por favor, que estamos en el siglo XXI…
- Ya veremos. Alejandro, ¿dónde tienes el coche?
- Cerca de la clínica; podéis dejarme allí.
El camino de vuelta a casa lo hicieron en silencio; Caro, abrazando a su hija, sentía una felicidad infinita pensando en el futuro.
Marcia, por su parte, pensaba en todos los niños que había visto en la casa de acogida; niños de hogares rotos, niños sin hogar, que no perdían la esperanza de tener uno. Alejandro le había dicho que era más fácil adoptar niños que no fuesen bebés; tenía mucho en qué pensar.
- Ahí está aparcado mi coche, ¿me dejas aquí?
- Claro. – Marcia se acercó al bordillo y esperó con el motor en marcha. Alejandro se volvió hacia atrás y se quedó mirando a Dani.
- Daniela, me habría gustado que entrases y vieses lo triste que es no tener un hogar. A ti se te rompió uno, pero sigues teniendo otro. No seas tonta y no lo dejes escapar. Veo que me haces caso; tienes mejor color. Espero que ganes peso. Vamos a mantener la cita, ¿vale? Mientras tanto, sigue comiendo y yendo a la playa y al campo, tienes que estar al aire libre, nada de encerrarse. Carolina, ha sido un placer verte otra vez. No dudes en llamarme en lo que necesites. – Se volvió hacia Marcia – Bueno, Marcia, ha sido un placer conocerte. Esta es mi tarjeta, cuando quieras hablar sobre la adopción, me llamas, ¿de acuerdo?
- De acuerdo.
- Gracias, Alejandro.
- De nada. Adiós.
Marcia condujo y metió el coche en el garaje. Por algún motivo que no comprendía, se sentía sola y triste. No tenía ganas de hacer nada.
Se dejaron caer en el sofá.
Daniela se sentó al lado de su madre, jugando con su mano.
- Mamá…
- Dime, Dani.
- No tires el cuadro del cangrejo violinista, ¿vale? me encanta.
- Tranquila, es tuyo. Daniela, ¿me harías un favor?
- Ajá.
- ¿Recuerdas el día que fuimos a la playa solas? Dibujaste en la arena un pentagrama con unas notas, ¿me explicas lo que era?
- Voy a hacer algo mejor que eso, voy a tocar la melodía para ti. – Y poniéndose en pie, subió las escaleras corriendo.


Bufffffff… menos mal. Cuando empecé a leer pensé que se iban a esnafrar con el buga.
Parece que ahor aDani va viento en popa. Caro, portate bien y si bebes no condussscas.
a mi me pasría como a marcia………….
sinceramente , yo ahora mismo adoptaría encantada………de verdad os lo digo…..ainssssss
Pues yo en este momento hasta regalaría a las mías, como para adoptar otro…
Jolín… pues con lo que a mí me gustaría tener una niña (o dos). No sé, no sé…
Matapollos, me llamas cuando quieras y te las paso por una temporada. Enseguida se te pasa, ya lo verás.
Mira que si se encariñan ya ni te las devuelvo.
Pertenecen a la familia de los Cardus borriquerus, me las devuelves a los tres minutos, ¡si lo sabré yo!
Ehhhhhhhhhh???????? Entonces son de nuestra tribu. Molaaaaa!!!!!!!!!!
Con la de niños que estan necesitados de cariño y familia……….. solo con vosotras se adoptaban unos cuantos niños, yo no tengo ni ganas, ni tiempo, ni energia, yo tengo dos chicas ya criaditas……. la verdad pero que dan faena como cuatro, si quereis os presto alguna una temporada……
¿Y tu tribu cuál es, los homo erectus?
A mi no, gracias, que ya estoy intentando encasquetar las mías.
¿erectus? …a veces, pero en realidad éstos son auténticos Homo Manolus Antecessor (aunque son buena gente
)