Secuelas (II)
-Es hora de irnos, ¿has terminado tu maleta? – Carolina apareció por la puerta, seria.
- Caro, Dani quiere hablar contigo. – Marcia intervino, al ver el silencio de la niña.
- Puede hablar en el coche. Vamos.
- Pero Caro…
- Es tarde; el pediatra está esperando, lo que me tenga que decir que lo diga en el coche. -Caro estaba tan dolida que no quería saber nada de la niña.
Daniela salió por la puerta, y Marcia la seguía con la maleta.
- Carolina, te estás equivocando, de verdad.
- No te metas en esto, por favor.
En el coche reinaba un silencio tenso.
- ¿Y bien, no tenías nada importante que decirme?
Pero Daniela se había encerrado en su mutismo habitual. Con la mirada perdida, rememoraba el primer viaje con su madre, cuando Caro pisaba el acelerador y ella temblaba de miedo en el asiento de atrás.
Ahora Caro conducía despacio; respetaba las señales, no jugaba con los carriles y no perdía la calma; iba seria y pensativa, pero iba prudente. Había aprendido que la velocidad tiene su riesgo.
Llegaron a la consulta y Caro bajó del coche para llamar al telefonillo; antes de apretar el botón, el portal se abrió y el doctor apareció por la puerta.
- Buenas tardes, Carolina, ¿todo bien?
- No lo sé, siempre pasa algo que acaba estropeando el día. Mi hermana ha querido venir conmigo, espero que no hay inconveniente.
El pediatra arrugó el ceño, pensativo.
- Bueno, es igual, ¿le importa que vayamos en su coche?
- No, la verdad es que no. Ya le advierto que tengo un coche de antes de la guerra; no se asuste, por favor.
El trajeado doctor estaba fuera de lugar en el destartalado jeep de Caro.
- Hola, Daniela. Tienes buen aspecto. Buenas tardes, soy Alejandro Suquía, el pediatra de Daniela.
- Hola, soy Marcia, la tía de Daniela y hermana de Caro.
- Eso ya se ve.
- Sí, se ve.
Se hizo un silencio en el coche. El pediatra intentaba mantener una conversación, pero tan solo Marcia intervenía.
- El hogar no está lejos; te gustará. Hay muchos niños ahora. Demasiados, quizás.
Macia se volvió hacia atrás, donde el pediatra estaba sentado al lado de la niña.
- ¿Hace falta algún requisito para poder adoptar niños? Quiero decir, estoy soltera y no tengo pareja, ¿ podría adoptar?
El pediatra se la quedó mirando con interés.
- ¿Está usted interesada en adoptar?
Marcia suspiró.
- Me encantaría tener hijos, pero ya no puedo perder más; los embarazos acaban conmigo, así que había pensado en adoptar, ¿habría algún problema?
- Por ser soltera sin pareja no, pero las cosas no son tan simples en España; yo también llevo esperando por mis hijos desde hace mucho.
Marcia se volvió, asombrada.
- ¿Tú también quieres adoptar?
- Claro, hay muchos niños en el mundo; no hace falta tener los propios para ser padre. Hemos llegado, es aquí.
En las afueras del pueblo había una casona con un patio asfaltado y algo de jardín.
Caro aparcó en la entrada y apagó el coche, sin moverse. Se sentía incapaz de hacer nada.
El pediatra se volvió a Dani.
- Primero voy a entrar yo, ¿vale? Quiero arreglar unas cosas, y luego volveré a por ti.- Se volvió hacia Marcia. – Quizás te interese entrar.
- Claro. Caro…
Carolina salió de su ensimismamiento y miró a su hermana.
- ¿Qué?
- Carpe diem, Caro. – Y abriendo la puerta del coche, dejó a madre e hija solas en el coche.
Carpe diem… Aprovecha el día, aprovecha el momento.
Y Caro despertó de su ensimismamiento. Salió del coche y se sentó en el asiento de atrás.
- Daniela, mírame.
Dani levantó los ojos, llenos de lágrimas, hacia su madre.
- Daniela, por favor, quédate conmigo en casa. He sido una madre horrible, pero todo lo que hice fue hace mucho tiempo y ya no lo puedo cambiar. Podemos ser felices; podemos intentarlo. – Caro ya no sabía qué más decir. – Si el cuadro del cangrejo que encargué no te gusta, lo tiramos. Pero, por favor, no te vayas.
Y Caro empezó a llorar.
- No llores, mamá; yo no quiero irme de tu lado, ¡tengo miedo!
Daniela se abrazó a su madre, que la cogió como hacía mucho tiempo que no había cogido a nadie. Olió el pelo de su hija y se acordó de aquel bebé moreno y pelón que un día le pusieron encima; y sintió un dolor inmenso por todo lo que se había perdido y que ya no podría recuperar.
- ¡Por favor, mamá, déjame quedarte contigo! – Dani lloraba también, abrazada a su madre.
- ¡Chissst, no llores, mi niña; no llores! ¡Claro que te quedarás conmigo!- Caro acunaba a su hija, que soltaba las amargas lágrimas del miedo, del dolor, de la pena. Dani lloraba y lloraba y Caro, mirando al cielo, daba gracias a un dios en el que no creía.
Así las encontraron Marcia y el pediatra, abrazadas una a la otra, llorando la hija, llorando la madre.
El pediatra agarró a Marcia del brazo y la detuvo, dejando a madre e hija a solas. Se sentaron en un banco esperando, esperando; Marcia lloraba también.
- ¡Cómo me alegro que Caro no traiga a la niña aquí! – Marcia hablaba entre susurros entrecortados.
- Carolina no iba a traer a la niña aquí; sólo lo planeamos para ver si la niña reaccionaba.
- Pues ha salido bien; la verdad es que las dos lo han pasado fatal.
- Esto sólo es el principio; Daniela va a necesitar ayuda y posiblemente su madre también. A la niña le quedarán secuelas, no lo dudes. Y Caro no se perdonará jamás el haberse alejado de la niña cuando era un bebé.
- Rafa y ella eran muy distintos; nunca debieron haberse casado, y ya no digamos tener niños. ¡Qué injusta es la vida! Ella, que no quería niños, tiene una yo, que tanto he peleado, no tengo nada.
- Todo se puede arreglar, Marcia. No pierdas la esperanza. Siempre se puede volver a intentar.
Y cogiendo la mano de la chica, Alejandro se la apretó con fuerza.


jejeje……yo huelo romanceeeeeeeeeeee……….siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Tú ves romances por todas partes, ¡que no es una novela rosaaaaaaa!
Ni verdeeeee!!!
Oye ¿quién llevará el coche en el viaje de vuelta? Cuidadín, cuidadín… ahora vida normal y yaetá.
El coche lo llevará Caro, supongo…
Sí, se está acabando. Ya estamos en el último capítulo, pero no en el último post.
Que bonito!!!!!!!!!!!! un buen abrazo lo arregla casi todo. Como el ultimo capitulo………… que pasa con Javier….. con la madre de Javier………. con la cuñada de Javier…………ya se que estas de vacaciones, pero no lo puedes alargar un poco mas…….. y que pasa con este pediatra y Marcia…………
Todo lo verás, no te preocupes.
Y si tengo tiempo y ganas, a la vuelta del viaje empiezo otra novela.
¡¡¡¡Eso moooooooola!!!!
ainsssssssssss, no puede acabar todavía ju…..y yo que voy a leer!!!!
pues debe ser que tengo ganas de amor…..jejejeje
Vane, el mundo está lleno de libros mucho mejores que el mío, te lo garantizo.
Vane, si te lees “El Amante” de Marguerite Duras, no te van a quedar más ganas de leer novelitas de amores.
Ese no, ¿qué quieres, traumatizar a Vaneeee, no te llega con Dani?
no, yo traumas ya tengo bastantes……ainsss.
nunca me han gustado los libros que solo se centran en el amor…..yo quiero un buen argumento con sus pinceladas de romance……jejeje, y un poquito de sexo si se tercia, pero poquito!!!!! jajajajaja, aplicate el cuento ju.
por cierto y javier???? ande anda????
Eso… sólo un poquito. Lo necesario y suficiente.
¿Javier? Creo que con su madre.
Tomate tu tiempo guapa, cuando tengas un rato montas otra novela, disfruta de lo que te queda de vacaciones……y por favor…….. un bonito final………… para Caro y Javier…………..!!!! Y estoy de acuerdo con Vane una pincelada de romance…….nunca viene mal…………………..
Si empiezo otra novela (cosa que no sé), será a la vuelta, no aquí.
Aún no sé el final, tengo dos o tres posibles desenlaces. Tendréis que esperar.