Palabras
- Conocí a Rafa cuando ambos éramos estudiantes, jóvenes y alocados. A mi me atrajo de él su seriedad, y supongo que para él yo era algo… distinto. Algo distinto a su ambiente, quiero decir. La gente del conservatorio con la que él salía eran muy serios y – Caro hizo el signo de comillas con los dedos – “respetables”. Nosotras estábamos locas: nos gustaba la vida, nos gustaba la naturaleza, y no teníamos ataduras de ningún tipo.
- Perdona, cuando hablas de nosotras, ¿a quién te refieres?
- A nosotras: mi hermana y yo. Marcia y yo siempre hemos sido muy buenas amigas y siempre hemos estado juntas; era muy divertido estar con ella. Supongo que deslumbramos a Rafa. Empezamos pronto como pareja y no tardamos en casarnos, él y yo. Yo no era muy partidaria del matrimonio, pero él era muy tradicional. A mi no me habría importado irnos a vivir juntos, pero él no quiso ni oír hablar de ello. En fin; acabamos la carrera, nos casamos, y nació la niña.
- Pasarían nueve meses.
- ¿Nueve meses?
- Digo que si él era tan tradicional, pasarían por lo menos nueve meses. ¿Me hablas de ellos?
- En realidad, pasó año y medio. Conseguimos trabajo enseguida; yo tenía una beca en el laboratorio en el que sigo; él empezó a componer música de éxito. Llegó a tener mucha fama. Siempre quiso tener hijos (le encantaban los niños), pero yo no quería saber nada; me encanta mi trabajo y sabía que un niño me ataría, pero el caso es que me quedé embarazada. Fue él el que cogió la baja por paternidad (y eso que de aquella no se podía; simplemente, componía su música en casa) y el que se ocupaba de la niña. Yo no quise; no sirvo para ello. Trabajé duro y conseguí ascender; pasaba (y paso) muchas horas trabajando. También iba a viajes de investigación; Rafa y la niña estaban solos.
- Y pasó lo que pasó.
- Efectivamnte. Un día lo llamaron para grabar un disco con una cantante muy conocida: Se enamoraron, se casaron y se marcharon lejos de aquí. Daniela se fue con ellos; era lo mejor para todos. Rafa siempre fue muy generoso; me dijo que me quedase con todo, pero que le dejase a la niña. Yo no quise nada, no me hacía falta. Vendimos el piso y los muebles, y cada uno se llevó una parte. Fin.
- ¿No te sentiste resentida?
Caro levantó la vista.
- ¿Yo? ¿Por qué? En realidad fue un alivio. Rafa y yo no teníamos nada en común.
- Teníais una hija.
- Ni siquiera eso nos unió. ¿Me alcanzas la limonada? Hace calor, hoy.


a esta le atraía más un cangrejo que el tal Rafa….
Hija, es que es lo que hay. A mi también me gustan más lo s perros que muchos humanos, supongo que será cuestión de encontrar a alguien que te vaya.
Bueno por lo menos es sincera……. .si no sentia nada por el padre de la niña que iba a hacer ……
Mentir no sirve de nada, siempre lo he dicho.
estoy con Virtu
Tú a Virtu no le hagas mucho caso…