Palabras (VII)
- Javier, ¿estás ahí?
Javier seguía sentado en el sofá, con mirada furiosa.
- ¡Oye, Cristiana, esa amiga tuya está loca!
- ¿Qué ha pasado? Acabo de hablar con ella y me dice que se quiere marchar.
- Ya fue a contarte todo, ¿verdad? – La voz de Javier rezumaba amargura. – No sabéis estar calladas.
- Oye, relájate, a mi no me metas en tus cosas. Caro no me ha dicho ni una sola palabra de esto, sólo dice que se quiere ir.
- Pues que se vaya.
- Eso es una puerilidad absurda, Javier. Ricardo acaba de pelearse con Adri y me ha dicho exactamente lo mismo. Es nuestra invitada y ha venido, sobre todo, por la niña. Está muy claro que quiere ayudarla, ¿qué ha pasado?
- ¿Que qué ha pasado? ¡Que me ha dado una bofetada, eso es lo que pasó!
Cristiana se quedó sin habla y se sentó, despacio, al lado de Javier.
- No lo entiendo; nadie va por ahí abofeteando a la gente sin más. Yo no la conozco mucho, pero ayer me pareció una chica muy centrada; si es agresiva, a lo mejor hay que separarla de la niña. Me contó que ayer le dio una bofetada a Daniela.
- Sí, eso también me lo contó a mi, pero no deja de ser una reacción normal a una situación límite. No sabe tratar a los niños, y de repente le cae una cría traumatizada entrando en la adolescencia; es normal que estalle. Además, tiene que estar muy cansada; se ha pasado dos meses durmiendo en la silla de un hospital, y dice que no descansa por las noches, ¿te has fijado qué ojeras tiene?
- Hay gente muy ojerosa, Javier; esa no es excusa. No sabemos la cara que tiene normalmente.
Javier cogió la revista que había quedado abierta encima de la mesa.
- Esa es la cara que tiene cuando está descansada.
- ¿Esa es Carolina? – Cristiana miró a Javier, sorprendida.- Creí que era bióloga.
- Esa es su hermana gemela, Marcia. Son igualitas, ¿verdad? Aunque Carolina parece una sombra al lado de esta chica, se la ve agotada.
- Bueno, las revistas estas exageran mucho con el photoshop y todo eso, pero no se puede negar que la chica es guapa. – Meneó la cabeza – Pero es agresiva, Javier; entiendo que le haya pegado a la niña, pero tú sólo la querías ayudar.
Javier se quedó callado. Cristiana, al verlo, sospechó algo.
- ¿Le has dicho algo que pueda molestarla? Tiene muy asumido que es mala madre, no creo que decirle eso vaya a molestarla.
- No, no fue eso. Me llamó machista.
Cristiana se echó a reír.
- ¿Te llamó machista? ¡No me lo puedo creer! ¿Por qué?
- Le dije que era una mala conductora, y ayer, cuando tuvimos el encontronazo en el supermercado, le dije que tampoco sabía conducir un carrito. – Cristiana se partía de risa. – Me dijo que los hombres están muy acostumbrados a usar la fuerza bruta (lo dijo porque ayer la agarré del brazo), y entonces le solté que bien que le agradecía a los hombres su fuerza.
Cristiana seguía riendo a carcajadas.
- Pues no le veo motivo de enfado. Es de bien nacidos ser agradecidos.
- Le dije que para agradecérselo se los llevaba a la cama.
- ¿QUÉ? – Cristiana dejó de reír al instante. – Le has dicho ¿qué?
- Ella me comentó que no tiene amigas, pero que mantiene muy buenas relaciones con todos sus amigos, que han sido sus amantes. Aunque no me lo dijo con esas palabras.
- ¿Y tú has aprovechado una confidencia para echarle en cara su vida? ¿Y a una invitada? ¡Javier, eso es imperdonable!
- ¿Y qué clase de vida lleva? ¡Eso no es una vida!
- ¡Esa es la vida que ella quiere llevar! ¡No hace daño a nadie, no tiene que rendirle cuentas a nadie! No me extraña que esté furiosa. Desde luego, eres un machista. Si uno de tus amigotes dice que si tiene ganas de marcha se va con una chica, le aplaudís todos. Y si lo hace una mujer, la insultáis. No tienes perdón, Javier.
- Se la ve tan segura de sí misma… ¡Esa chica no necesita a nadie!
- Estás equivocado. Se ha tragado su orgullo para contarle a un desconocido su vida (con el que se había peleado previamente) por el bien de su hija. Necesita ayuda con la niña, y la está pidiendo. Y vas tú y la insultas. Entiendo perfectamente que seas psicólogo infantil; los adultos no son lo tuyo. ¿Sabes qué vas a hacer? Vas a ir a su lado, y le vas a pedir perdón. Y ojito con el lenguaje que utilizas. Está en mi dormitorio; anda ve.
Y Javier se puso en pie, con el aire de quien se dirige al patíbulo.


Que le de un buen beso, a lo mejor es suficiente…………………..madre mia.
¿Y si le arrea otra vez?
Pues igual……………
Ju, en este post hay varios errores semánticos, revisa…
La madre que te parió, ¿Y no me puedes decir cuáles?
A ver si así está, o se me han colado otros.
La próxima vez te los digo, no te preoucupes…Esto es de cara a su publicación en otros formatos, que bien podría ser papel…
ya que lo pides donde pones: ¡No hace daño a nadie, lo tiene que rendirle cuentas a nadie!
creo que quieres decir: ¡No hace daño a nadie, no tiene que rendirle cuentas a nadie!
Festivamente, corrijo.
UFF!!!! eres maravillosa empiezo y no paro!! ke peligro enorabuena de VERDAD!!
Maukita: esta novela está sin terminar, va más o menos por la mitad.
¡Por Diosssss, dadme un respiro!