Las Cicatrices
Marcia cumplió su palabra; Javier y Caro estuvieron solos todo el día, sin que nadie les molestase.
Las sobrinas de Adela vinieron y se llevaron la ropa, después de haber estado un rato en la cocina con Marcia; Javier había convencido a Cristiana para que dejase venir a Cris y las dos habían estado pintando y decorando el dormitorio supervisadas por Marcia, que dirigía la obra apoyada en el marco de la puerta, por donde no podía salir nadie sin su permiso.
Al final del día, Javier miraba la televisión mientras Caro leía a su lado, y Marcia llevaba a las sudorosas y manchadas niñas a lavarse al baño.
- Hemos terminado, ¿subís a ver la habitación? – Marcia asomó la cabeza por el arco de entrada del salón.
- Yo no puedo ir ahora, que estoy terminando una cosa. Ve tú, Javier.
- Ha quedado muy bien, ¿verdad? – Javier miraba el dormitorio, estupefacto. Habían pintado la parte superior de las paredes de color verde claro, mientras que la parte inferior, delimitada por una cenefa blanca con lunares verdes, estaba cubierta por un papel a rayas verticales verdes y blancas.
La habitación, pese a estar desnuda de mobiliario, se veía agradable y acogedora. Habían pintado la puerta por dentro de color blanco, así como el marco de las ventanas. Javier soltó un silbido de admiración.
- ¿Tú has hecho esto?
- ¿Yo? ¡Nooo!
- Ella sólo puso el papel, nosotras pintamos.- Las dos niñas, lavadas y peinadas se apoyaban la una en la otra, orgullosísimas de su trabajo
- Es que forman un gran equipo, estas dos. – Marcia pasó el brazo alrededor de los hombros de las niñas, y Javier vio que Dani no se apartaba. La niña aparecía feliz y contenta, orgullosa de su obra.
- ¿Por qué no bajas y le dices a tu madre que suba, Dani? Seguro que le encantaría ver esto.
- Mi madre tiene un pie vendado, no puede subir.
- Seguro que puede si tú le ayudas.
- ¡Jo! A mi me encantaría que mi madre viese esto.
- Eso tiene fácil solución, Cris. La llamo ahora, ¿te parece? Así aprovecha y te recoge.
- ¿No me vas a llevar tú? – Cris miraba implorante a su tío.
- Yo todavía voy a tardar un rato en irme, pero para ti ya es tarde, Cris. Bajo y llamo a mamá, ¿vale?
- ¡Vale! dile a Caro que suba, anda. Parece que Dani no quiere hacerlo y es una pena, ha quedado muy bonita.
Dani miraba hacia el dormitorio, como si la conversación no fuese con ella. Marcia y Javier se miraron, contrariados. Parecía que no había nada que entusiasmase a la niña.
Javier bajó las escaleras y llamó a Carolina.
- Voy a llamar a Cristiana para que venga a buscar a Cris, quiere que vea el dormitorio.Tú deberías subir a verlo; ni te imaginas lo que han hecho en él. – Carolina se incorporó bruscamente, con cara de horror. Javier se rió. – ¡No, no te asustes! Ha quedado muy bien, parece hecho por profesionales.
- Voy a subir a verlo, anda, échame una mano. – Caro se puso en pie impulsada por la mano de Javier, que tiraba de ella y fue andando a la pata coja hacia las escaleras, subiendo trabajosamente. – ¡Cachislamarrrrrrr, qué difícil es esto!
Al ver el dormitorio, se quedó muda.
- ¿Lo habéis hecho vosotras? ¡Es una maravilla, me encanta! Anda, Dani, deja que me apoye en ti, para poder entrar. Si pierdo el equilibrio puedo destrozar la pared y no quiero.
Cris se acercó a Caro para ayudarla, pero Dani fue más rápida y cogió a a su madre por la cintura, para sujetarla. Marcia atrajo a Cris hacia sí.
- Eres muy lista, cariño. – Marcia susurró al oído de la niña, dándole un beso; Cris le guiñó un ojo.
- ¡Me encanta! Bueno, la casa va a parecer otra mañana, cuando vengan el resto de los muebles. Yo creo que este trabajo se merece un premio, ¿no? ¿Tú qué dices, Marcia?
- Digo que un pintor o un decorador te cobrarían un dineral; tenemos que pagarles algo. ¿A ti qué te parece, Javier? – Javier aparecía por la puerta, después de haber hablado con su cuñada.
- Me parece justo. Cris, tus padres vienen ahora que están por aquí cerca dando un paseo. Les podemos preguntar por el premio, a ver qué opinan ellos, ¿vale?
- ¿Y si dicen que no?
- No dirán que no, no te preocupes.
El timbre sonó y Marcia bajó las escaleras, seguida de las niñas.
- Seguro que son mis padres, ¡van a alucinar!
Javier y Caro se quedaron solos.
- Bueno, esto es una maravilla, ¿verdad? Marcia siempre ha tenido muy buen gusto para la decoración; esta casa es un desastre. Bueno, esta casa es un desastre porque yo soy un desastre. La casa no tiene la culpa de nada.
- Tú no eres un desastre, Carolina, haces cosas muy bien.
- ¿Ah, sí? ¿Como qué?
- Como chuparte el dedo lleno de espuma de chocolate. A mi me encanta como lo haces.
- Pues que no te oiga Marcia. – Por las escaleras subían las tres chicas, seguidas de Cristiana y Luis.
- ¡Hola! – La pareja entró en el dormitorio, asombrada. – ¿Esto lo han hecho las niñas?
- Sí, Marcia nos enseñó cómo hacerlo, mami, ¿a que quedó bonito?
- Precioso.
- Caro dijo que había que pagarnos.
- ¡Cristina! – Luis miraba a su hija, medio asombrado, medio enfadado. Caro intervino, apoyándose en el brazo de Javier.
- No le digas nada a la niña, ¡si han trabajado toda la tarde y no han protestado nada! Les voy a pagar por el trabajo.
- No, les vamos a pagar por su trabajo nosotros dos. A ver, yo creo que se merecen veinte euros por cabeza, por lo menos. – Javier sacaba la cartera.
- ¡Halaaaaa! – Las niñas aplaudieron a dúo.
- Y un día en el acuapark; yo las puedo llevar. – Marcia miraba a las niñas tan orgullosa como si fuesen hijas suyas.
Los gritos de las niñas se oían en toda la casa. Los mayores se reían, al verlas bailar. Cristiana levantó la mano, pidiendo paz.
- Pero eso será otro día, ¿eh? Mañana no. Podemos organizar par ir todos juntos, quizás la semana que viene. Ahora es tarde y hay que irse. Venga, Cris, recoge tus cosas y vámonos.
- ¿No queréis tomar nada? – Caro no quería que sus amigos se fuesen, temía quedarse con Dani a solas.
- No, tenemos que irnos. Siento mucho lo de tu pie, Caro- Luis se le acercó a darle un beso. – Gracias por atender a mi hija.
- ¿Yo? ¡Si no he hecho nada y además, ha pintado la casa! Adiós, me ha encantado estar con vosotros, aunque sea por un rato. Gracias por hacer feliz a mi hija, Cris. – Carolina eligió las palabras con cuidado, para no herir a Dani. Cris la abrazó. – ¡Bah, no te preocupes, es una niña muy buena, a mi me encanta estar con ella!
Marcia les acompañó escaleras abajo, mientras Caro bajaba detrás, más despacio. Luis se volvió.
- Javier, ¿vas a ir a cenar?
- No, dile a mamá que no me espere levantada. Ya volveré.
- Vale.
- ¿Tu madre te espera levantada? ¿No eres un poco mayorcito para eso? – Caro llegó al último escalón, derrotada. Se sentó en las escaleras.
- Mi madre está acostumbrada a que Javier cene con nosotros o que entre a hablar con ella si por casualidad llega más tarde. Son muchos años haciendo lo mismo. – Luis miraba a los ojo a su hermano, que permanecía mudo.
- Pues entonces vete a casa, Javier. Al fin y al cabo, nosotros llevamos juntos todo el día. Bele también tiene derecho a estar contigo, es un encanto.
Javier se dio la vuelta y se le quedó mirando. Se sentía mal por la conversación que había tenido con su madre; pero Bele era ya muy mayor y no se merecía estar tanto tiempo triste. Javier no había dado señales de vida ni a la hora de la comida; ni siquiera había mandado un mensaje de texto.
- Me voy entonces. Carolina…
- ¿Sí?
- Eres la persona más generosa que he conocido en mi vida. – Y dándole un rápido beso en la boca, salió detrás de su hermano.


sigo…
me parece bien la decisión de caro………jejejeje
20 euritos nada más?? qué cutres! Me encantaría esa habitación, es la habitación de mis sueños.
…….no me dejes así. Llevo horas leyendo todo y…..ahora que? ¿que pasa con Dani? ¿con Caro y Javier?……
Hoy pondré otro post, lo prometo.
Y también os prometo que la novela acabará pronto, le quedan unos quince post, más o menos.
Y después….
Jod……casi me caigo redonda cuando le ha dicho que le encanta como se chupa el dedo lleno de espuma de chocolate………….me encanta este tio……. voy a terminar el capitulo..
A Caro la decoracion de la casa le sale baratita ehhhh………
No me digas que la novela acabara pronto????? tu crees que Daniela no necesitara mas tiempo de terapia, mira que estas cosas luego dan mucha guerra ehhhhhh……….
Fíjate bien en el argumento, aparece al principio de todo, con la portada. Dice “que Daniela vuelva a sonreír”. Y ya está, no hay más.
quizás segunda parte ju??? nunca se sabe
Segundas partes nunca fueron buenas, Vane.