Las Cicatrices (VIII)
Al cabo de un rato bajó Marcia, seguido de Javier, que llevaba el viejo espejo del dormitorio de Daniela.
Caro levantó la vista y se encaró con ellos; lo que les iba a decir no les iba a gustar nada.
- Acabo de hablar con el pediatra; le he pedido ayuda para enviar a Dani a una casa de acogida.
- ¿QUÉ? – Marcia se tapó la boca con las manos, horrorizada.
- Carolina… – Javier la miraba con los ojos muy abiertos, como si estuviese mirando a una desconocida.
- No puedo permitir que me haga daño y que se haga daño a sí misma; Daniela es un peligro y tiene que estar controlada. Yo no puedo hacerlo, así que lo mejor es que se vaya. Ella ya lo había pedido, sólo le doy lo que quiere.
- Caro, ¿cómo puedes hacer eso? – Marcia miraba a su hermana, llorando. – ¡No es más que una niña asustada!
- ¡Yo no quiero hacerlo! ¿Entiendes? ¡Es ella la que no me quiere, es ella la que quiere prender fuego a la casa! ¿Y si lo hace? ¡Marcia, que es algo muy grave, que se puede hacer mucho daño! Pero sólo se irá si ella quiere. Yo no la voy a echar.
- ¿Y si dice que sí? – La voz de Marcia era un susurro entrecortado.
- Entonces se irá.
Javier, que no había dicho una palabra durante largo rato, había perdido toda expresión de su rostro. De repente, sus facciones se endurecieron y cuando habló, su voz sonaba helada.
- Así que te rindes.
- ¿Cómo dices?
- Que te rindes. Así de fácil, así de simple. Intentas algo y como no sale, lo apartas de tu lado para seguir con tu vida como si nada hubiera pasado.
Las palabras de Javier eran como puñales para Caro.
- Eso no es verdad, Javier. Yo no quiero que se vaya. Pero si ella quiere irse, no se lo voy a impedir.
- Si realmente no quieres que se vaya, deja que se quede.
- ¡Es que ella no quiere quedarse! ¡Me odia, me aborrece, quiere que me muera!
-¡ Y cómo no te va a odiar, si la apartaste de tu lado!
- En todo caso, eso ya no tiene remedio.
- No, no tiene remedio. ¿Sabes una cosa? Que estaba completamente equivocado; eres la persona más egoísta que me he encontrado en la vida. Y no sabes cómo lamento haberte conocido. – Javier se dio la vuelta y salió, sin despedirse. Caro no intentó detenerlo; ahora tenía otras cosas en las que pensar.
- Caro…
- ¿Qué?
- No puedo entender que quieras deshacerte de tu hija.
- Yo no quiero deshacerme de Daniela, Marcia. Ella es la que quiere deshacerme de mí. ¿Y qué quieres que haga, que duerma con un extintor debajo de la almohada, que lleve un espejo retrovisor pegado a la cara para que no me ataque por la espalda?
Marcia no dijo nada.
- Voy a subir a terminar de colocar el dormitorio de Dani; voy a colgar el cuadro que le han mandado y voy a dejar la casa terminada antes de que venga. Quiero que ella vea lo que se va a perder. No pasa nada, Marcia; no pasa nada. Nadie va a echar a Dani de casa. Esa decisión la va a tomar ella.
- Caro, si decide irse, ¿puedo ir con vosotras a la casa de acogida?
- Claro, Marcia. Tú has hecho por Dani en dos días más que yo en toda la vida. Seguro que le encantaría que estés allí.
- Bien. Terminemos arriba entonces. ¿Y qué pasa con Javier?
- Parece que piensa que soy una persona horrible.
- A lo mejor tiene razón, Caro.
- En ese caso tienes un problema, Marcia. Tú y yo somos iguales. Venga, terminemos con la casa de una vez.
Y poniéndose de pie, siguió a su hermana al piso de arriba.


Oooooooy… Caro, Caro… ni puñetero caso al pediatra. Eso no está nada bien.
Sí que le ha hecho caso; no les ha dicho que es un truco. Sólo les ha hecho ver que es verdad que la niña se va. Pero la niña se va de visita, nada más.
Caro tiene que hacer creer a los demás que Dani se va a un internado, cuando no hay papeles y no hay nada. Dani,. lo quiera o no, no se puede ir.
Pero eso la gente no lo sabe.
oleeeeeeeeeeeeeeee
Oleeeeeeeee, ¿qué?
ufff, vaya episodio…….este javi se está metiendo en camisas d once varas (como dice miña nai)
Bueno lo que mas debe doler es que los que estan alrededor tuyo piensen que eres mala persona, creo que darle un susto a la nena esta muy bien…….
A la nena hay que darle un escarmiento… YA