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Las Cicatrices (VI)

Por Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez
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- Tengo que hablar con Marcia, ¿vale? – Caro se apoyaba en la puerta de la cocina que Adela había cerrado tras ellos. – Tengo que saber qué ha pasado con Daniela. – Se pasó una mano por la frente, preocupada. – Se lo comentamos, le dijimos que íbamos a traer los muebles y ella estuvo de acuerdo. Yo no pretendía hacerle daño; sólo quería que tuviese un hogar como el suyo, no este cascarón vacío. Por favor, Javier, ¿puedes decirle a mi hermana que baje?

- Claro.

Javier subió las escaleras de dos en dos y Caro fue a sentarse a la sala. Se sentía como una extraña allí; tardaría en acostumbrarse. Desde luego, aquello era un hogar en toda regla, pero no era el hogar que Caro conocía; no era su hogar. Se preguntó si llegaría a sentirse cómoda alguna vez así, ¡los muebles parecían tan buenos, tan lujosos, tan caros! Caro ni se atrevía a apoyar el pie en la mesa, le parecía un sacrilegio. Así que se sentó rígida en un sofá, como si estuviese en la sala de espera.

Javier y Marcia bajaron juntos las escaleras.

- ¡Caro! ¿Qué haces en esa postura tan seria?

- Es que estos muebles son tan buenos que me da no sé qué tirarme en ellos, y ya no digamos poner los pies encima.

- ¡Tonterías! Son muebles para usar. Dime, anda; Javier me ha dicho que te cuente lo que le ha pasado a Dani.

- Pues sí… ¿Tan malo ha sido? Marcia, ¿por qué no me despertaste?

Marcia cogió aire y cerró los ojos; lo que le iba a decir a su hermana le iba a doler, pero tenía que hacerlo.

- Lo que pasó es que Daniela se levantó y bajó a desayunar. Todo iba bien hasta que entró en la sala y vio los muebles y las cosas, se puso hecha una fiera. Dijo que le habíamos robado los muebles (en realidad, Dani sólo había nombrado a Caro, pero Marcia prefirió suavizarlo incluyéndose a ella), que nos odiaba y que prefiriría mil veces vivir en un orfanato que en esta casa. Dijo que ni con todo el oro del mundo podríamos construirle un hogar, porque éste no era un hogar sino una imitación de su vida. Bueno, dijo muchas cosas, todas a voz en grito y llorando hasta quedarse seca. Le dije que te iba a despertar pero se puso peor; Adela y yo no sabíamos que hacer, así que llamé a Javier, que vino con Cris. – Marcia hizo una mueca. – Tenías que haber visto la cara de los chicos de la mudanza; parecía que estaban viendo a la niña del exorcista. – Marcia se calló. En realidad, lo terrorífico de la reacción de Dani fue el odio de sus palabras, porque la niña no había levantado la voz en ningún momento. Pero eso también prefirió modificarlo; no tenía sentido hacer más daño.

Caro lloraba, en silencio.

- Mi hija me aborrece.

Ni Javier ni Marcia dijeron una palabra de consuelo, primero porque no había nada que decir y segundo, porque sabían que Caro tenía razón.

Javier fue el primero en hablar.

- Cuando Marcia me llamó, me vine con Cris y con su padre; mi sobrina se encargó de convencer a Daniela para llevarla a nuestra casa. No nos pareció prudente que se quedase más aquí, porque se veía que sufría mucho, así que Luis las cogió y las llevó con mi madre. La llamé hace un rato y dijo que las había puesto a hacer galletas; parece que ahora está bien. – Se calló y luego añadió. – Cris se puso al teléfono y me dijo que Dani le contó sus planes: Si vuelve a esta casa le prende fuego. – Tampoco añadió la coletilla final. “Con Caro dentro”.

Caro palideció, mirando a Javier.

- ¿Tú crees que es capaz?

- Por lo que he visto de la niña, creo que sí, Caro; creo que es capaz.

Carolina se tapó los ojos con las manos. Se quedó un buen rato así, en la misma posición. Marcia y Javier se miraban, incómodos, sin saber qué hacer.

Caro abrió los ojos; había tomado una determinación.

- ¿Me dejáis sola un momento? tengo que hacer una llamada.

- Claro… – Javier y Marcia salieron de la sala, subiendo las escaleras despacio.

Carolina cogió su agenda y buscó el número de teléfono de pediatra. Acababa de trazar un plan, y para ello necesitaba la opinión de un experto.

 

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Comentarios 7 comentarios sobre Las Cicatrices (VI)

  1. vane dice:
    3 agosto, 2011 a las 20:39

    No se te va a ocurrir djarme así no???? no puede ser, es lo que más odio de este soopbook……aggggg

    Responder
  2. Matapollos dice:
    3 agosto, 2011 a las 21:22

    Aggggggggg… El cuco (cuculus canorus) es un pájaro que pone sus huevos en los nidos de otros pájaros… los deja ahí sin más, para que otros se los críen y se los cuiden. La Caro ha sido muy cuca y ahora las está pagando, pobrecita… tanto andar entre bichos siempre se pega algo.. ahora está en plan Segismunda: “¡Ay mísero de mí, ay infelice…!”

    En fin… la Dani ésta pá mí que es superdotada y los está toreando a todos, …mira que está siendo difícil de domeñar, a lo mejor con Lacasitos… como Eté.
    Me gusta esta Dani. Tiene mucha mala leche y eso mola, moooooola. ;)

    Responder
  3. Avatar de Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez dice:
    3 agosto, 2011 a las 22:30

    Sorry, Vane, es lo que hay. te prometo que terminaré la novela antes de volver a España.
    Matapollos, sé queme quieres por mi mala leche… confiesaaaaaa

    Responder
  4. Matapollos dice:
    4 agosto, 2011 a las 13:35

    Aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinnnnnnnnnnnnnnnnnnss!

    Responder
  5. Carmina dice:
    6 agosto, 2011 a las 14:24

    Yo entiendo que Dani lo esta pasando mal pero creo que la llevaba unos dias a un orfanato, solo una temporada para que se le bajaran los humos.

    Responder
  6. Carmina dice:
    6 agosto, 2011 a las 14:31

    Ya te lo corregí, no te preocupes…

    Responder
  7. laura liliana dice:
    6 octubre, 2011 a las 18:50

    me parece que debieron dar una reflexion por que sino los niños como van a aprender eso es ovio no creen debieron hacer eso yo si uviera eho eso lo que escribieron yo hubiera puesto un reflexion de 60 renglones maximo

    Responder

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