La Terapia (VIII)
Lo que más le gustaba a Caro de su hermana era la fuerza sobrehumana que tenía, y así tenía que ser, para sobrevivir en un mundo plagado de tiburones y trampas donde cada día era un auténtico desafío.
Marcia sabía que en esta vida todo se puede solucionar con tesón, y siempre se levantaba con una sonrisa en los labios. Cogía el toro por los cuernos y se enfrentaba a él sin capote siquiera.
Que se hubiese ofrecido a venir para ayudarla era algo que a Caro no se le había pasado por la cabeza; es más, si Javier no hubiese mentado a su familia, a Caro ni se le habría ocurrido llamarla para comunicarle la muerte de Rafa.
Y ahora iba a venir, ¡bien! Sería divertido.
Se preguntaba que le parecería a Dani ver a una modelo en pijama y sin peinar, comiendo zanahorias crudas a todas horas. Quizás fuese mejor decírselo.
Quitó las toallas de la lavadora, puso otra en marcha y llamó a su hija para que le ayudase a tender la ropa; aquello le ayudaría a comunicarse con ella.
- ¡Daniela, Dani, baja a ayudarme!
De arriba no hubo respuesta, pero un ruido le indicó que Daniela había oído a su madre y parecía dispuesta a obedecer.
Bajando las escaleras sin ganas, Dani fue a la cocina con los párpados hinchados de tanto llorar. Caro le acercó un vaso lleno de agua fría.
- Bebe, anda. Hace mucho calor y te vas a deshidratar si sigues llorando de esa manera. Tengo algo que contarte y tengo que poner la ropa a secar. ¿Me ayudas y hablamos?
Asintiendo imperceptiblemente, Dani siguió a su madre al patio a colgar la ropa, llevando en su mano un cestito con pinzas de colores.
- Yo cuelgo la ropa grande y tú cuelgas la pequeña en ese tendedero pequeño de ahí, ¿te parece? Ponles pinzas, dos por prenda. ¡Vale, vale, no me mires con esa cara! ¡Yo qué sé si lo has hecho alguna vez! – Caro meneaba la cara, viendo la cara de enfado de la niña. Empezó a coger toallas y a colgarlas, tersas. – No sé si sabes que tengo una hermana gemela, tu tía Marcia – Caro sabía que Daniela la conocía, pero prefería hacer como si no supiese nada. – Marcia es modelo, sale en muchas revistas de moda y anuncios de perfumes y costéticos.
- Ya lo sé.
Caro sonrió, suponía que Daniela no podría soportar tragarse una historia conocida sin hacer comentarios.
- ¡Ah, vale! Me alegro. Acabo de hablar con ella por teléfono y me ha dicho que tiene muchísimas ganas de conocerte, va a venir a pasar unos días con nosotros aprovechando que no tiene sesiones de fotos estos días. Te gustará conocerla, es un torbellino. ¿Quieres que venga? – Caro tanteó el terreno, antes de seguir hablando. Al ver que la niña asentía, prosiguió – El problema es que ya has visto cómo está esta casa, con pocos muebles. Había pensado si a ti no te parece mal, - Caro recalcó esta parte – traer los muebles de tu casa, y amueblar esta casa con ellos. Si la idea no te gusta, mañana iremos a comprar el dormitorio para Marcia, por lo menos para que tenga donde dormir y sentarse, que no sea ese incómodo sofá-cama del otro dormitorio. Pero tú decides, son tus cosas y nadie va a disponer de ellas sin tu permiso. Necesitamos muebles, Daniela, necesitamos transformar esta casa en un hogar. ¿Qué te parece?
Dani no contestó, y Caro no quiso insistir más. Si mañana no contestaba, comprarían cuatro chorradas para salir del paso y ya estaba.
Terminaron de tender y Caro recogió la cesta y el cestillo de las pinzas, entrando en la cocina. Dani la siguió.
Caro no sabía qué más decirle y fue a sentarse en su despacho, aprovechando el tiempo para trabajar algo. Al levantar la vista, vio a Dani en la puerta, parada.
- ¿Puedo hacer algo por ti?
Daniela bajaba la vista, sin hablar.
- Dani, no sé qué quieres. ¿Tienes hambre? Vete a la nevera y hazte un bocadillo. Si quieres ver la televisión, no necesitas pedirme permiso; estás en tu casa. Pero no te quedes ahí parada sin hablar: me pones nerviosa.
Dani dio la vuelta y Caro pudo oír el sonido la de tele; decidió darle un voto de confianza a su hija y no ir a controlar qué es lo que estaba viendo.
Si quería que aquello funcionase, tendría que confiar en ella.


Mimosín. Hay que echar más Mimosín en la colada.
Yo creo que Caro es más de marcas blancas… Seguro que es del Día.
Más suavizante todavía??? Lejía en tal caso
Jajaja…me parto con Virtu…
¿Lejía Conejo? Ya te vale…
Hay que ver… En vez de censura, os voy a poner a remojo…
!!!!!!!!!!!!!!!!!Veras cuando la vean las cuñadas de Cristiana!!!!! Julieta tienes que organizar otra barbacoa familiar…….. con la modelo………
Veremos…