La Terapia (III)
Caro intentó recordar una preciosa canción de cuna que Marilyn Monroe cantaba en una película. ¿Cómo era? Algo de un pájaro que coqueteaba con un espantapájaros, mientras el espantapájaros saludaba a la luna. El viento del norte, la Tierra que va a dormir… La música jugaba con la mente de Caro, que parecía venir a la memoria para volver a escaparse rápidamente.
Tarareó la melodía que Cris había tocado con el fagot; no le gustaba mucho la música y no conocía muchas canciones, pero suponía que a Carlitos no le iban a importar mucho sus gustos musicales.
Cris vino corriendo a sentarse a su lado; Dani, que la seguía, se paró en seco al ver que la que estaba sentada era su madre.
- ¡HOLA! – Cris, al ver a Carlitos durmiendo, se tapó la boca con una mano y bajó la voz. – ¡Epa! Perdón, no sabía que se había quedado dormido; es un niño muy inquieto, nunca lo he visto dormir sin llorar un buen rato antes.
- Pues se quedó dormido él solito, te lo garantizo. – Caro sonrió. – Te oí tocar antes el fagot, ¿sabes que tocas muy bien?
Cris acariciaba la mano del niño, que dormía con el puño cerrado apoyado en el hombro de Caro.
- Muchas gracias. ¡Dani, ven, mira qué rico está Carlitos! – Cris hacía señas a su amiga con el dedo índice, para que se acercase.- ¡Pero ven, tonta, que no te va a morder! – Dani se acercó y se quedó mirando al niño. – ¿A que es una monada? Ahí viene tía Laura. Supongo que vendrá a buscar a su hijo.
Atravesando el césped hacia ellos venía una chica, sonriendo.
- ¡Vaya! Parece que tienes mano con los niños; Carlitos nunca se queda dormido sin montar el follón antes, ¿verdad, Cris?
- Ya se lo dije, tía Laura; a lo mejor es que le cantó una canción bonita. Cuando llegué estaba tarareando algo. ¿Qué cantabas, Caro?
- ¿Yo? Nada, estuve intentado recordar una vieja canción de cuna que oí una vez en una película, pero no lo conseguí, así que me puse a tararear esa melodía que tú tocaste hace un rato, Cris, eso es todo.
- Ya sabes, tía Laura. Te va a tocar aprender a tararear “Pedro y el Lobo”. O puedes alquilar a Caro por horas.
- Quizás. Venía a buscar a Carlitos para cambiarle el pañal, pero está tan pacífico que me da pena despertarle. ¿Me lo traerás cuando despierte? ¿O prefieres cambiarlo tú?
- ¿Yoooo? Yo no sé ni cómo es un pañal.
- No te preocupes. – Laura se levantó – Cris puede enseñarte. Es una magnífica niñera, ¿verdad, Cris?
- Ajá, soy estupenda. Espera, tía Laura; voy contigo a coger la bolsa de Carlitos. Así tendremos todo a mano cuando se despierte. Dani, espérame aquí; no tardaré.
Caro y su hija se quedaron solas, mirando al niño.
- ¿Sabes, Dani? A tu padre le encantaba cogerte en brazos. Las pocas veces que llorabas por las noches, era él el que te cogía y arrullaba. Ya de pequeñita te sentaba en una hamaquita a su lado y tú pasabas las horas mirando como ensayaba con el chelo. Luego te cogía y bailaba contigo, hasta que te quedabas dormido. A Rafa le encantaban los bailes de salón y contigo tenía ocasión de practicar. – Caro sonrió – Por lo menos, tú no le pisabas los pies. ¿A que es una monada? Este crío es adorable.
Dani alargó su mano para acariciar la mejilla del niño.
- Mam… Mayte tiene una amiga que tiene un bebé así, se llama Alejandro.
Caro se puso rígida. Había oído la primera parte de la frase; Dani iba a decir mamá, pero cambió por Mayte. No sabía si eso quería decir que Dani prefería pensar que la que había fallecido no era su madre, o que no quería llamar mamá a Mayte para no herirla. En cualquier caso, era un avance. Era una frase larga y no había trazas de odio en ella; Caro dio gracias por ello.
- Espero que Cris me ayude a cambiar el pañal a Carlitos; no sé cómo se hace. Seguro que tú sabes cómo hacerlo. ¿le cambiaste alguna vez el pañal a Lara?
Y Dani, cambiando la expresión de la cara, se levantó y se marchó, sin volver a decir una palabra.
Caro suspiró, pesarosa.
Parecía que la había vuelto a fastidiar.


Asi es Daniela, tan caliente y fria. Que si te la bebes, de seguro te va a matar. Un, dos, tres. Un pasito palante. Un, dos, tres. Un pasito patrás.
Esta Daniela que nos vuelve locos!!
Pobrecita Dani…
Y este Carlitos, qué lindo, tan chiquitín y ya nos salió comunista. Mmmmmmm, ya decía yo que era muy rico.
Espérate tú que en próximo post lo plantifico con la mano derecha levantada.
Ya sabia yo que el niño no le morderia……….. con Dani muy bien, el estar con mas gente la tiene distraida, e ira recuperandose de todo lo ocurrido….
Creo que el estar con más gente les viene bien a las dos.
Dani, caliente y fría… pero a mi me da ganas de meter la mano en el libro y espabilar a la Caro