La Playa (VII)
Cuando Caro se incorporó, vio los dibujos de Daniela en la arena; la niña había alisado una pequeña porción de playa y había pintado un pentagrama; en él, en clave de sol, se veían notas formando una… ¿una qué? Caro intentaba recordar sus escasos conocimientos de música, los que adquirió cuando estaba casada con el padre de Daniela y leía sus partituras por encima de su hombro.
No, Caro no reconocía la melodía escrita.
- No conozco esa canción, ¿la tocarás para mi en tu chelo?
Daniela, al oír las palabras de Caro, pasó la mano rápidamente por encima del improvisado pentagrama borrando lo que había dibujado; parecía avergonzada y molesta.
Caro sintió que había metido la pata, pero no entendía cómo. Empezó a recoger las cosas que habían sacado de la bolsa de playa, para disimular su confusión.
- Bueno, Dani; creo que es hora de recoger y marcharnos; tenemos la comida sin hacer, medio equipaje por colocar, y tenemos que decidir qué vamos a hacer con tu dormitorio. ¿Has tomado una decisión? Yo creo que el antiguo dormitorio que tenías no va a ser buena idea, porque no cabrá todo; a no ser que no le pongas las dos camas gemelas y pongas sólo una, ¿te parece? Lo que podemos hacer es comprar edredón nuevo; tienes que elegir la tela: el color, el dibujo… La hermana de Adela tiene una tienda de telas muy bonita que se llama “Retales de mi vida”, si quieres, por la tarde nos acercamos allí y eliges la que te guste. También tienes que elegir el color de tu dormitorio, pos si quieres pintarlo de nuevo. Eso podemos hacerlo nosotras, aunque personalmente, a mi me gusta mucho como está, en blanco.
Otra cosa. Ya ves que yo no tengo muchos muebles en casa, si quieres, podemos traer los tuyos de tu casa; pero son tuyos, son tus cosas. Mira, yo no necesito nada; llevo diez años viviendo así y así estoy a gusto, pero sé que tú vivías de otra manera; yo sólo intento hacerte la vida más agradable. En fin, hija mía. Tú decides.
Daniela se puso en pie, sacudió su toalla y empezó a andar delante de Caro, camino de la casa número quince, su casa.
- ” Bueno, por lo menos me escucha cuando hablo. ” – Pensó Caro poniendo los ojos en blanco.


La Dani ésta tiene futuro para psicoanalista, tiene madera, se pasa la vida escuchando. Creo que es hora de que le pida una paga a Caro, que no para de hablar sola.
Esta madre debería hablar menos…uffff
A ver, me he perdido algo???? donde están ese montón de post virtu¿????
Virtu es que se equivocó, Vane. Como le cambié el nombre a los posts, le aparecían como nuevos.
Pues si Caro no habla y Dani tampoco, a ver cómo narices llenos posts…
titajú, no hagas caso! vas a buen ritmo