La Ayuda
- Si me necesitas, estaré abajo.
Caro cogió la bolsa con los trozos de la lámpara rota, la escoba y el recogedor y salió del dormitorio de la niña, cerrando la puerta despacio.
Dejó las cosas en su sitio y se sentó en la sala, en un sillón de orejereras de cuero marrón que había heredado de sus padres.
El sillón, viejo, gastado por el uso, tenía la cualidad de recoger como si se estuviese dentro del vientre materno: era grande, era cómodo, era recogido y estaba lo suficientemente hundido como para poder desaparecer en él.
Y eso es lo que quería Caro: Desaparecer.
No podía hacer nada, no sabía qué más hacer y ya no se le ocurría nada más que decirle a su hija. A lo mejor era preferible que la niña se fuese a una casa de acogida, lejos de ella.
Que Daniela no la quería, era más que evidente. Que no quería estar con ella, también. Si la niña prefería irse, pues ella no se lo impediría.
Suspiró. Miró el reloj y vio que ya podía pedir cita al pediatra para la revisión de la niña.
Encendió el ordenador y buscó el número en la agenda. Alejandro Suquía, pediatra. Allí estaba.
Al tercer tono, alguien descolgó el teléfono.
- Clínica del doctor Alejandro Suquía; buenas tardes.
- Hola, buenas. Soy la madre de la niña Daniela Suárez; llamé el otro día para comentar que Daniela tuvo un accidente de coche en el que falleció su familia, y que se venía a vivir conmigo. Hay que quitarle los puntos, y hacerle una revisión…
- ¡Ah, sí, ya recuerdo! Ya le comenté al doctor su caso; dijo que no tendrá inconveniente en ver a la niña. ¿Cuándo hay que sacarle los puntos?
- En el hospital han dicho que entre hoy y mañana.
- Bueno, esta tarde está poco ocupado; los niños están con exámenes y no hay apenas actividad. ¿Podría venir a eso de las seis y media?
- Sí, claro, ahí estaré. Mire una cosilla, ¿podía hablar con el doctor antes de que vea a la niña? Quería comentarle cosas sobre Daniela que es mejor que ella no oiga.
- No se preocupe, no hay problema.
- Perfecto entonces. Hasta luego.
- Buenas tardes.
Caro colgó, un poco más reconfortada. El pediatra le aconsejaría sobre ayuda profesional, y podía preguntarle por la otra opción, por la casa de acogida.
Caro pensaba en las sorpresas que te da la vida. Con las piernas recogidas debajo de su cuerpo, pensaba que el no haberse convertido en madre de la niña había sido su elección; pero nunca se le había pasado por la cabeza que Daniela eligiese no ser su hija.
Y apoyando la cabeza en una de las orejeras, Carolina se quedó dormida.


Bueno, a ver si ahora empezamos a encauzar las cosas por el buen camino…
Yo soy partidaria de dejarla en la casa de acogida, que lo sepas.
Pero no puedes dejarla en la casa de acogida porque si no se acabaría la novela…no no no
Ya, pero sí que puedo dejarla una temporada recluida allí para que deje de arrojarle lámparas al personal. O dejarla interna para siempre y dejando a Caro disfrutando de su investigación veraniega, renegando de la maternidad de por vida.
¡Si es que las posibilidades son infinitas!
Buenas.
Yo casi que me callo.
Pues yo creo que debe quedarse con ella y ayudarla en estos momentos tan duros para Daniela,.
Dejarla al cuidado de otros…. ya lo hizo una vez. Esta vez que cumpla como madre, y ayude a la niña ( que a los demás tampoco nos dieron libro de instrucciones ), ( y la verdad nos hubiera venido muy bien………..)
¡Ay, el libro de instrucciones! Ya lo quisiera yo…
Matapollos, más vale
Jolín, y la coro le va a decir al pediatra si deja a la niña en una casa de acogida despues de haber tenido un accidente y haber perdido a su familia???? el pediatra no lee el libro……jajajaja, a mi me daría una verguenza enorme……jajajja, que pensará el pobre hombre???? por cierto, es soltero el pediatra???
En el próximo capítulo, Vane.
cumpliré las órdenes y estaré callada también
Pues es una pena, ya sabes que los comentarios son lo mejor de los posts.
¡¡¡Vaneee!!! ¡¡¡Qué no me aguantoooo!!!
Lo de ¨”la Coro” no tiene precio…
¡¡¡Qué bueno!!! Si esta tía hace eso seguro que la enchironan.
El pediatra tiene apellido de monseñor, a ver si va a serlo y todo.
Quería buscar un apellido distinto y que no me recordase a a nadie; y acerté.
En cuanto a Vane, ¿todavía no conoces el idioma vanesso? Ya te acostumbrarás.
Pues haberle puesto Rodríguez
Conozco a bastantes Rodríguez, hija mía.
Pues no sé… “Suquía” muy aséptico para un médico no es… Usté sabrá… Lo importante es que la cosa se pone suavemente interesante.
suavemente, suavemente. Menos mal que has cambiado el chip y dejaste el chip ese de no poner comentarios, ni copiar a la Virtuosa con eso de los “Ainnnnssss”
Vale, callo.
Qué pasa con mis ainssss??? Y cuando nos vas a poner portada al libro?? Ya me estás tardando….
y a ver si pones la hora como es debido que esto no es yanquiland…oyes?
Matapollos, habla, anda…
Virtu, será por poco tiempo.
¿cuándo nos “abandonas”? ¿habrá fiesta de despedida antes de irte?
El 21, y yo qué sé, que estoy más liada….
yo también… pero para eso siempre hay tiempo