La Ayuda (V)
- Doctor Suquía… – Caro asomó la cabeza por la puerta entreabierta.
- ¡Ah, Carolina! Pase, pase. Tome asiento, por favor.
Caro se sentó, sin saber muy bien qué hacer con las manos. Al final entrelazó una con la otra, posándolas en el regazo.
El pediatra revisó una vez más los papeles que tenía delante, antes de dirigir su mirada a Carolina.
- ¿Y bien? – Preguntó Caro, impaciente.
- Su hija está bastante bien de salud, teniendo en cuenta el gravísimo accidente de ha sufrido. Las heridas están cicatrizando bien. En cuanto al peso, está bastante delgada, y teniendo en cuenta que ha perdido más peso desde que salió del hospital, no parece que la anemia haya remitido. Le he pedido una analítica completa; mañana por la mañana llévela en ayunas a este laboratorio, y ellos se encargarán de mandar los resultados aquí. Cuando vengan el próximo día a quitarle el resto de los puntos, ya tendremos los resultados. Mientras tanto, intente que la niña coma. No debería decirle esto, pero si tiene que recurrir a la comida basura, hágalo.
- ¿Ha conseguido que le hable?
- He conseguido que me responda “sí” o “no” moviendo la cabeza, pero nada más. En cuanto a lo que me comentó a la casa de acogida, vamos a darle tiempo antes de actuar, ¿le parece? Creo que debería visitarla un psicólogo y, sobre todo, tener amigos.
- Bueno, la gente con la que yo me relaciono no tiene hijos, pero he estado hablando con una madre en la sala de espera, dice que tiene una niña más o menos de la edad de Daniela y he quedado con ella para comer una pizza al salir de aquí. Ella se llama Cristina… No, Cristiana. Tiene tres niños.
- ¡Ah, sí! Me parece genial. La compañía de niños le vendrá bien. Haga la prueba hoy con ellos, pero no espere milagros, ¿de acuerdo? Tampoco fuerce a la niña: si no quiere hablar con nadie, respete sus deseos. La próxima vez que venga, hablaremos del psicólogo- El pediatra se puso en pie, dando por finalizada la conversación. – Tenga paciencia, y procure no volver a perder los nervios. Ya he avisado a Daniela de que no quiero más episodios violentos. – Se quitó las gafas y las limpió con un pañuelo. – Y eso es todo. La enfermera le dará una cita; hasta entonces, procure tomarse la vida con calma.
Carolina estrechó la mano que el pediatra le ofrecía y se levantó, dispuesta a marcharse.
- Muchas gracias; vamos a empezar por una pizza y compañía infantil, y después ya veremos. – Caro se levantó y salió de la consulta; la enfermera le entregó un papelito con la próxima cita apuntada en él. Se acercó a la sala de espera, a recoger a Daniela.
- Dani, hija, te presento a Cristiana y a su hijo. Vamos a ir con ellos a comer una pizza al centro comercial, ¿qué te parece?
Daniela miraba al suelo, sin contestar a su madre.
Cristiana miró a Caro sin decir nada y se puso en pie.
- Hay una sala de juegos bastante grande en el centro comercial, ¿por qué no esperáis allí hasta que lleguemos? No tardaremos.
- Me parece genial; seguro que a Daniela le encantan los videojuegos, ¿te apetece ir?- Caro miró a su hija, esperando una respuesta.
Daniela seguía sin contestar. Con un suspiro, Caro se encogió de hombros y le tendió la mano.
- Vamos, hija. Nos vemos allí, Cristiana.
- Hasta ahora, Caro. Adiós, Daniela.
Cristiana y su hijo entraron en la consulta; y Caro y Daniela se encaminaron a la puerta.
Afuera, el sol apretaba con fuerza, en una preciosa tarde de junio.


Estoy escribiendo el post mientras veo una de mis películas favoritas: “poltergeist”. Así que no esperéis milagros.
¡Ah! Y si veis algún error garrafal o algo que no tenga mucho sentido, me lo decís, porfa.
Gracias.
Ya estooooyyyy aquií…
Pobrecita Daniela, qué ganas de adoptarla… aunque si la junto con mi pequeño entonces sí que puede haber un poltergeist de coj… pero, eso sí, seguro que hablar la hace hablar… o más bien jurar en arameo…
(Yo estaba viendo al Paquirrín) Buenas noooooches.
Bueno, alguien con sentido….el pediatra!!! jejejeje.
Por cierto ju, me gusta la portada…..
El arameo no vale, Matapollín, preciosa.
Vane: alguien más tendrá sentido común, seguro que sí.
La portada esta sacada de una foto mía (¡estoy más orgullosa!) que Cj recortó y procesó. La playa estás harta de conocerla.
Es que me parece muy fuerte que por que la niña ¨de momento ¨no quiera trato con su madre ¨que por otra parte es normal no la conoce de nada¨ haya que mandarla a una casa de acogida, es bien sabido que ¨que el roce hace el cariño¨ y ya se le pasara, hay que darle tiempo.
Ahhhh voy a ver que tal la portada.
Muy bonita, la portada.
Me alegro que te guste; la foto es mía, recortada por mi marido. Estoy casi tan orgullosa de ella como del libro, te lo digo para que te hagas una idea.