La Playa (VI)
- Eres un poco mayor para cubitos y palitas, pero si quieres, mañana bajamos un cacharrito de plástico y cogemos pececillos y otros animales para que los veas, ¿Te apetece? Podemos comprar una red de esas que usan los niños, y todo lo que cojamos, lo estudiamos con detalle y lo devolvemos al mar. Oye, ¿a ti te gustan las algas? Porque están buenísimas.
Dani la miraba con cara de horror. Caro reía.
- ¿No te lo crees? Pues en casa tengo unas cuantas latas. Podemos hacer una ensalada hoy, con ellas.
Dani bajó la vista, se levantó, y se fue a dar un paseo. Caro la miraba andar, sintiendo lástima por ella. Allí no conocía a nadie y no tenía amigos; no tenía nada más que una madre a la que no conocía de nada, y sus recuerdos. Unos chicos que jugaban a pasarse una pelota en la orilla salpicaron a Daniela, al pasar. La niña se estremeció y se separó del agua. Subió hasta la toalla y se sentó.
En dos días tenían que ir al Centro de Salud a quitarle los dos puntos que le quedaban encima de la ceja; después tenían que pedir cita con el pediatra para que le hiciese una revisión en profundidad. Caro ya se había informado en el trabajo y le habían hablado de uno bastante bueno, tenía que acordarse y llamar por la tarde. Había estado tan ocupada que se le había pasado totalmente. También tenían que acercarse por el colegio, el director se había interesado expresamente en la niña y había pedido conocerla antes de empezar el nuevo curso. Ya habían trasladado la matrícula y Daniela empezaría Sexto de Primaria en Septiembre. Caro confiaba en que, para entonces, estaría más recuperada.
Caro se levantó y fue a sentarse en la toalla al lado de su hija.
- Oye, no sé si eres muy dada a tomar el sol, pero no deberías hacerlo durante unos días. Todavía tienes muchas cicatrices que no pueden recibir el sol directo. Por ahora no hay peligro, es temprano y el sol no aprieta fuerte, pero en media hora nos iremos; como primer día de playa, será más que suficiente. Así que si quieres bañarte, aprovecha.
Dani, sentada en la toalla con las piernas cruzadas en la posición del loto, hacía montoncitos con la arena seca.
Caro la miró y se acostó a tomar el sol.
Ya no se le ocurría nada más de qué hablar.


Beeeenoooo, pasito a pasito.
¿Y por qué no la invita a una Burguer Cangreburguer? ¿no le tiraban los cangrejos a la criatura? Las algas son comida de pijos.
Y a mí me da que estas dos van a hacer un buen equipo.
El CangreBurguer es el del Bob Esponja?