El Principio (X)
Caro conducía su destartalado jeep pensando en otra cosa.
Nunca había pretendido ser madre; la maternidad había pasado por su vida como si fuese algo que no iba con ella, pero ahora no podía fallar.
La niña necesitaba una familia de nuevo: ella no podía ofrecerle una, pero sí podía darle el cariño que le había negado todos estos años.
¿A cuánta gente se le ofrecía una segunda oportunidad? Creía que a casi nadie. Ahora era su momento, y si para ello tenía que renunciar al proyecto de su vida, lo haría.
Intentaría ser mejor madre de lo que había sido hasta ahora, y eso significaba cambiar muchas cosas en su vida: desde su forma de trabajar (las horas extra que le apeteciesen) hasta sus vacaciones caóticas investigando pequeños animales marinos que no le interesaban a casi nadie.
No, aquello tenía que terminar.
Llegó al laboratorio en veinte minutos, y aparcó en el primer hueco que encontró. Por lo temprano de la hora no había demasiada actividad, pero ella sabía que su jefe ya estaría allí.
El guarda le abrió la puerta al reconocerla, pero Caro le enseñó su pase colgado al cuello por pura rutina.
- Buenos días, Carolina.
- Buenos días, Márquez.
En el trabajo, todo el mundo se llamaba por el apellido, excepto a Carolina: había otras personas con el mismo apellido que ella (cosas que pasan cuando te apellidas García) y una de ellas con el mismo nombre: a veces era un poco caótico.
Caro atravesó pasillos y subió dos pisos en un ascensor exterior: en el último piso, en un moderno habitáculo con una preciosa cristalera con vistas al mar, se hallaba el despacho de su jefe.
Caro respiró hondo y llamó dos veces.
Una profunda voz respondió:
- Adelante.
Y Caro, alisándose la ropa, abrió la puerta y entró.


Por lo menos Caro quiere intentar ser una buena madre y se propone ofrecerle cariño y atención, otra cosa es que Daniela este dispueta a aceptarlo….. ……
Tiempo, necesitan tiempo.