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El Principio (VII)

Por Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez
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Después del atasco, el trasbordo y el haber pagado un dineral por haber tenido que llevar el chelo en asiento de turista, por fin llegaron al domicilio de Caro, un chalet adosado a las afueras de una ciudad costera, cerca de la playa.

Para Caro, bióloga especializada en el mundo marino, estar cerca del agua era fundamental, y ahora pensaba que era una suerte tener una casita medianamente grande para poder vivir las dos: no tenía muchas cosas y la casa estaba prácticamente vacía; no habría problema en acoger a Daniela en su nuevo hogar.

- ¿Te gusta? – Preguntó Caro metiendo las maletas, el chelo, los bolsos y demás trastos, después de haber pagado al taxista. – Aquí viviremos cuando volvamos, en Septiembre. Ya sabes que este verano lo voy a pasar trabajando en una isla del Atlántico, casi un islote, y que te vas a venir conmigo. Sólo hemos parado un par de días para poder solucionar unas cosas. Después, nos iremos. Arriba hay dos dormitorios vacíos: elige el que más te guste, será para ti. Tómatelo con calma, que si ves que prefieres el otro, cambiamos y ya está. No están muy decorados; cuando volvamos, si quieres, elegirás tus nuevos muebles. A no ser que quieras la habitación de la otra casa.  Mañana llegará con el furgón y tus cosas. el resto de los muebles están en un guardamuebles, siempre podemos pedir que nos los manden, si te apetece. O a lo mejor quieres una habitación nueva…

Sin decir palabra, Daniela agarró el chelo y subió escaleras arriba. Caro la siguió con una enorme maleta gris. Abrió la puerta del primer dormitorio de la izquierda, que tenía vistas al mar.

- ¿Te gusta? – repitió –  Si quieres, éste es el tuyo. Sólo tiene una cama, una mesilla y un tocador. Parece más una habitación de un hotel que un hogar, pero es que no tengo mucho tiempo para pensar en decoraciones. – Se calló, recordando el enorme y moderno dúplex que Mayte había decorado con gusto exquisito. – Quizás tú puedas echarme una mano, ¿quieres? -Daniela seguía sin contestar, y Caro ya no sabía que más decir o hacer.

Daniela se tiró encima de la cama, mirando a la pared. Caro se sentó a su lado, acariciándole el pelo.

- Daniela, hija. Yo no puedo hacer esto sola. Sólo te pido una cosa: que comas algo. Necesitas comer, necesitas energías. Tal vez no me creas, pero con el estómago lleno verás el mundo de otro color. Quizás no sea de color rosa, pero te aseguro que no será negro. Ven, anda, baja conmigo, comemos algo y conoces el resto de la casa.

Con un gesto arisco, Daniela arrancó su pelo de las manos de su madre.

-  Como quieras. Te subiré algo de comer y listo. Aquí tienes una de tus maletas; cámbiate de ropa si quieres, la ducha está al fondo del pasillo. Volveré en quince minutos.

Caro bajó las escaleras enfadada consigo misma.

- “Tienes que ser más paciente, Carolina”. – Pensaba – “déjala tranquila, que ella quiere estar sola”.

Se quitó los zapatos arrojándolos de cualquier manera en la entrada; buscó sus zapatillas y se marchó a la cocina.

La nevera estaba llena; menos mal. La chica que limpiaba la casa le había hecho la compra según sus instrucciones. ¡Ajá! Haría un revuelto de trigueros con ajetes y una ensalada verde; una cena ligera, nutritiva y sabrosa.

Diez minutos más tarde llamaba a la puerta del dormitorio de Daniela.

- ¿Se puede? Te traigo la cena.

Daniela seguía en la misma posición en la que la había dejado diez minutos antes; parecía dormida.

Caro no sabía qué hacer: despertarla para que comiese, o dejarla dormir. La niña parecía agotada de verdad. Caro cogió una manta del armario del pasillo y se la echó por encima.

Ella también tendría que dormir; mañana sería un día largo y tenía que acomodar las cosas de la niña y preparar los dos equipajes para el viaje de trabajo. Eso sin contar la charla con su jefe.

¡Dios! que no llegase mañana.

 

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Comentarios 2 comentarios sobre El Principio (VII)

  1. vane dice:
    24 mayo, 2011 a las 22:15

    Uffff, que complicado no????

    Responder
  2. Virtu dice:
    25 mayo, 2011 a las 11:45

    espero ansiosa la siguiente parte…

    Responder

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