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Curando Heridas (II)

Por Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez
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- ¡Hola, estoy en casa!

Marcia bajó corriendo las escaleras, al oír la voz de su hermana.

- ¡Caro! ¿Qué tal?

- Fastidiada, hermanita. Me han dado tres puntos; eso significa que no voy a poder ir a la playa en una semana, ¡vaya plan!

- Mujer, no es para tanto. ¿Duele?

- Me han dando un calmante, pero fastidia más de lo que duele. ¿Y Dani?

- Está arriba, hemos estado recogiendo juguetes y ropa que ya no usa, para llevarlos al refugio.

Caro bajó la voz.

- Contigo está contenta, ¿no? ¿Te habla?

Marcia se sentó en las escaleras.

- Le hablo yo más a ella de lo que ella me habla a mi. – Marcia no quería herir a su hermana. – Ella creía que te habías ido al cine con Cris y Javier.

- Pues sí que tiene un buen concepto de mi. Déjame un sitio, anda. – Marcia subió un par de escalones gateando para dejar sitio a Caro. – ¿Se ha acostado ya?

- No; le he dejado mi portátil. En su dormitorio está, cacharreando un poco.

- Yo no sé qué más hacer por esa niña, Marcia. Me odia más de lo que se puede odiar a alguien.

- Del amor al odio sólo hay un paso, Caro; necesita más tiempo. ¿Te apetece hacer algo?

- Debería trabajar un poco. ¿Y tú, tienes planes?

- No tenía pensado hacer nada, pero puedo tirarme en el sofá a ver una peli. Hay apio en la nevera.

Carolina sonrió. Marcia era una fanática del apio, y antes de comer palomitas, prefería masticar una larga rama de apio crudo o una crujiente zanahoria.

- Bonito plan, pero no te veo yo sentada durante dos horas sin hacer nada.

- ¿Y quién te ha dicho que voy a estar sentada sin hacer nada? Me he traído el ordenador, ¿no? Puedo navegar un poco; la televisión por sí misma me aburre. Además, estaba pensando en diseñar bolsos; ya sabes que me encantan los bolsos, y había pensado en crear mi propia firma. Los que se llevan ahora son demasiado aparatosos; demasiado grandes y con muchos adornos. Las cosas, cuanto más simples, mejor. Así que los voy a diseñar yo. – Marcia se levantó, resuelta. – Pero antes déjame ver ese pie.

Carolina levantó el pie y Marcia se agachó.

- Tienes un apósito.

- Claro que tengo un apósito, ¡no pretenderás que me dejen el corte al aire! ¿verdad?

- Pues las heridas curan mejor al aire.

- Mañana me lo saco, ahora déjalo tranquilo. -Se puso en pie, trabajosamente. – Voy a subir a ver a Dani, ¡ay! – El corte, que atravesaba la almohadilla del pie, dificultaba el andar de Caro, que se apañó con el talón como pudo.

- ¡Cachis la mar, qué difíciles son las escaleras!

Carolina subió y llamó a la puerta del dormitorio de la niña.

- ¿Se puede?

Dani no contestó. Caro entró y se encontró a Dani sentada delante del ordenador, rígida.

- Hola, hija. Acabo de llegar del hospital, me han dado puntos en el pie, una lata. ¿Quieres cenar algo?

Dani seguía sin contestar con la vista perdida hacia la ventana, mirando sin ver. Carolina se sentó en la cama.

- Marcia me ha dicho que creías que me había ido con Cris y Javier al cine. Si estuviese en el cine, tú vendrías conmigo, Daniela.

- Fuera de aquí. – El odio contenido en aquella simple frase hirió a Caro en lo más hondo.

- Dani, el cariño que le tengo a Cristina es porque es tu amiga y tú la quieres, hija.

- ¡QUE TE VAYAS!

El grito fuera de lugar de la niña hizo que Marcia subiese corriendo las escaleras.

- ¿Qué pasa aquí?

- ¡Fuera de aquí, las dos! – Dani, de pie delante de ellas, temblaba de furia. Marcia se le encaró.

- Oye, señorita, a mi no me levantes la voz, y no vuelvas a levantarle la voz a tu madre en mi presencia, ¿me has oído?

- ¡Tú, ya has ido a contarle a mi madre todo lo que te dije! ¡Eres como ella, déjame en paz!

- ¿Sabes que te digo? Que no necesitas un psicólogo, ¡necesitas dos buenas bofetadas! Me parece a mi que Rafa y esa tal Mayte te han mimado demasiado.

- ¡ Mi padre sí que me quería! – Dani lloraba copiosamente.

- ¡No, hija, no! ¡Tu padre te mimaba con locura! ¡Y el resultado es una niña quejica, egoísta y llorona, que no es capaz de ver lo que otros hacen por ella!

- ¡Marcia! – Caro miraba a su hermana, horrorizada.

Marcia se volvió hacia ella.

- ¿Qué? ¿No ves que esta niña sólo está contenta cuando le dan algo? Si está de fiesta, con los amigos, con regalos o helados, entonces es feliz. En el momento en que no está distraída, la toma contigo. ¡Una bofetada a tiempo, es lo que necesitaba! – Y en ese momento, Marcia cambió de tema radicalemente. – Venga, Caro, salgamos de aquí. Dejemos a Daniela sola con sus cosas, porque nosotras estorbamos. Por cierto, el ordenador se viene para abajo conmigo. Te lo dejaré cuando te lo merezcas. Apóyate en mi, Caro. Si a tu hija no le importa que te duela el corte, a mi sí. Buenas noches.

Y ayudando a Caro a salir del dormitorio, cerró la puerta con un golpe seco.

¿Te gusta este libro? ¡Haz que todo el mundo se entere!

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Comentarios 6 comentarios sobre Curando Heridas (II)

  1. Avatar de vaneanido vaneanido dice:
    19 julio, 2011 a las 8:55

    Si señor, muy bien hecho, alguien tiene que ponerla en su lugar, demasiado pequeña para salirse siempre con lasuya haga lo que haga…..todo tiene un límiteeeeee…..ea

    Responder
  2. Matapollos dice:
    19 julio, 2011 a las 9:26

    ¡¡¡Mano dura, Bandura!!!

    Responder
  3. Avatar de Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez dice:
    19 julio, 2011 a las 12:01

    ¿Bandura?

    Responder
  4. Matapollos dice:
    19 julio, 2011 a las 14:04

    Bandura, Bandura… el muñeco bocbo, aprendizaje social:
    http://socialpsychology43.lacoctelera.net/post/2008/07/21/aprendizaje-social-teorias-albert-bandura

    Un rollo, en resumen: dos hostias y p´alante… ¡Hay qué ver cuánto quiere Marcia a su gemela que hasta prefiere que la odien a ella! Es que es un encanto ;)

    Responder
  5. Avatar de Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez Julieta Valcárcel-Ríos Domínguez dice:
    19 julio, 2011 a las 14:17

    Un cielo.
    Por cierto, no voy a leerme eso. Que lo sepas.

    Responder
  6. Carmina dice:
    28 julio, 2011 a las 16:19

    Bueno………. esta muy bien que la pongan en su sitio, pero con calma…. yo siempre digo ¨una cal y otra de arena¨ si todos nos ponemos ¨bordes¨ no sacamos nada en claro…..

    Responder

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